Una jornada insólita y cinematográfica se vivió en el estadio Gigante de Arroyito este sábado. Rosario Central cumplió con su parte al derrotar por 2 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto y quedar a tiro del bicampeonato, pero una confusión masiva con los resultados que llegaban desde La Bombonera desató una eufórica e insólita invasión al campo de juego, que debió interrumpirse al confirmarse el triunfo agónico de Boca que dejó a los canallas con las manos vacías.
En medio de un clima de extrema tensión, nerviosismo y confusión por el desarrollo del encuentro del Xeneize, parte del público interpretó erróneamente que se había consumado el campeonato para el conjunto rosarino y desató una eufórica celebración anticipada.
La falsa lectura de la consagración generó un efecto contagio inmediato en las tribunas. La mareade hinchas de Central rompió el vallado y protagonizó una masiva invasión al campo de juego, desbordando los operativos de seguridad en medio de abrazos, corridas y cánticos de campeonato.
No obstante, la alegría duró pocos minutos. Con el correr de los segundos, la confirmación oficial del triunfo agónico de Boca se propagó por los celulares y las pantallas del estadio, arrojando un baldazo de agua fría sobre el terreno de juego.
El festejo desaforado se transformó en desconcierto y los hinchas debieron retirarse de la cancha con las manos vacías. De este modo, Rosario Central cerró una campaña notable con una victoria que no le alcanzó para gritar el bicampeonato, coronando una tarde tan insólita como frustrante para todo el pueblo canalla.
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