Durante varios años, Don Miguel Ignomiriello arrastró un proyecto: sus amigos del fútbol le repetían una y otra vez que debía plasmar todo eso que contaba en asados y reuniones, ese anecdotario infinito que recorría todas las épocas del fútbol, en un libro.
El año pasado finalmente consiguió bajar al papel al menos los años de su gran obra: en “La Tercera que Mata: el nacimiento de la mística”, Ignomiriello contó en primera persona, junto al periodista Pedro Garay, esos años en los que Estudiantes pasó de estar al borde del descenso a ser campeón del mundo.
Es el retrato de otro tiempo del fútbol, más artesanal, y de un proceso que llevó a una gesta que rompió la lógica del fútbol, el triunfo de Estudiantes en Old Trafford. A Don Miguel le interesaba particularmente explicar en el libro la dimensión de ese logro, ponerlo en contexto: recordaba el momento en el que llegó a Estudiantes, el tamaño de la institución, la fortaleza de su rival, el Manchester United. Y al recordarlo, se enojaba, casi seis décadas más tarde, con quienes boicoteaban sus planes (algunos insólitos para la época, otros inéditos todavía hoy, desde la creación de una especie de Gatorade a la compra de camisetas de los equipos grandes para “acostumbrar” a los pichones). De ese proceso “caro”, repetía, surgieron sin embargo más de 40 profesionales, y entre risas lanzaba: “Hice rico a muchos empresarios, a muchos clubes. Yo quedé seco”.
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