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PUNTO DE VISTA

Kelpers y usurpación

Por RUBÉN SARLO (*)

Kelpers y usurpación

Kelpers y usurpación

Aunque nuestra Presidenta haya regresado con las manos vacías de la Cumbre de las Américas realizada hace pocas semanas en Colombia, donde no pudo imponer en la agenda el tratamiento del reclamo pacífico por la recuperación de Malvinas, ello no significa que el tema se haya debilitado. Más aún, creo que Cristina generó una toma de conciencia continental e instaló nuestra cuestión nacional como problema de toda Latinoamérica, que rechaza cualquier situación imperialista dentro de sus territorios por parte de Inglaterra. Ese es un gran logro obtenido por la Argentina ante la comunidad internacional. Pero no sólo eso, también ha generado otro avance de esta política de reclamo reivindicatorio que hoy sirve a otros países que tienen también conflictos similares por apropiación pirata de sus territorios. Es el caso de España, que empujada por la decisión argentina ante Malvinas apretó el acelerador contra el Reino Unido por la reivindicación de Gibraltar -apropiado por Inglaterra en 1704- hecho que produjo un virtual enfrentamiento diplomático entre Madrid y Londres. Tengo para mí que si la cuestión de Malvinas no hubiera ocupado en los últimos meses los titulares de los diarios del mundo, los españoles no hubieran avanzado sobre su reclamo, que estaba aletargado.

abre comillasEl derecho a la autodeterminación sólo lo pueden ejercer los pueblos, nunca las poblacionescierra comillas

En ambas ocupaciones la usurpación inglesa tiene connotaciones estratégicas y geopolíticas. En nuestro caso,las Malvinas fueron apropiadas en 1933, y constituyen un lugar ideal para la instalación -que ya ha sido construida- de una gran base militar desde la que se pueda ejercer el control militarizado de los enormes yacimientos de petróleo que existen bajo el mar y la tremenda riqueza pesquera. Por su parte Gibraltar es un territorio de 6,5 kilómetros cuadrados situado en la Península Ibérica, que comunica directamente a través de un estrecho marítimo el Mar Mediterráneo con el Océano Atlántico.

POSTURA INCONDUCENTE

Hace pocos días el diario británico “The Daily Thelegraph” planteó la posibilidad de que los gibraltareños elijan libremente qué país desean que los gobierne. En Malvinas sucede algo parecido con los kelpers, y recientemente varios escritores y filósofos argentinos lanzaron una proclama pública donde reclamaron que se los deje elegir libremente su nacionalidad “como ciudadanos de pleno derecho”. Forma parte de ese grupo la escritora Beatriz Sarlo, con quien tengo un parentesco lejano. Lo que alegan es jurídicamente inconducente y no se sostienen sus argumentos, porque los pobladores de Malvinas no poseen ni poseerán de ninguna manera derecho a la autodeterminación ya que son simplemente miembros de varias generaciones de colonos usurpadores cuyos ancestros fueron traídos a esas tierras apropiadas en 1833, luego de evacuar a toda la población argentina que vivía allí por entonces.

El Derecho bien entendido dice que Estado es la Nación jurídicamente organizada, y de ese modo nuestro Estado argentino no somos otra cosa que el pueblo argentino jurídicamente organizado. En esta inteligencia debe quedar claro entonces que no significa lo mismo un pueblo que una población. Y el derecho a la autodeterminación sólo lo pueden ejercer los pueblos, nunca las poblaciones. En el caso puntual los kelpers son nada más ciudadanos del Reino Unido y agentes de la colonización británica de nuestro suelo patrio. Las generaciones que lleven allí establecidos no les otorgan ningún derecho adquirido sobre el tema y ningún país usurpador obtiene título por el ejercicio ininterrumpido de la ocupación ilegal durante el tiempo. Son -entiéndase bien- ocupantes ilegales de una porción de nuestro territorio nacional.

ALGO DE HISTORIA

La historia fue testigo del descubrimiento de estas islas en 1520 por parte de Magallanes, que viajaba desde el Estrecho que luego llevaría su nombre hacia el Cabo de Buena Esperanza. En épocas del Virreynato del Río de la Plata hubieron en aquellos parajes gobernadores criollos y españoles, hasta que en noviembre de 1820 fue izada por primera vez la bandera Argentina en tierras malvinenes. A partir de allí nuestra Provincia de Buenos Aires comenzó a designar sus gobernadores y en mayo de 1830, bajo el gobierno de Luis Vernet, se celebró el primer matrimonio argentino en Malvinas, constituido por los contrayentes Victoria Enriques (porteña) y Gregorio Sánchez (santiagueño). Todo cambió luego de la cruenta invasión inglesa tres años más tarde y que continúa la usurpación inglesa hasta nuestros días.

Debe rechazarse jurídica y patrióticamente la posición de quienes sostienen que los kelpers son ciudadanos de pleno derecho. Existen dos Estados soberanos que disputan ese territorio, ellos militarizaron la zona y en pocos días pondrán en esas aguas un submarino equipado para cualquier situación bélica. Nosotros elegimos la vía pacífica y la intervención de los Organismos Internacionales. Por lo tanto cualquier concesión equívoca de nuestra parte significaría una clara renuncia al histórico reclamo argentino y convalidaría la ocupación pirata. La soberanía argentina sobre las islas es inclaudicable, así lo afirmamos quienes respetamos la sangre derramada por nuestros soldados. Hay que tener mucho cuidado con estas proclamas iluminadas que sostienen posiciones entreguistas, teniendo siempre en cuenta que la lucha no es sólo contra los argumentos colonialistas ingleses, sino también contra los intereses antinacionales internos.


(*) Fiscal platense

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