La relación que ha construido Lula da Silva con China (encabezada por el presidente Xi Jinping) es uno de los ejes estratégicos más relevantes de la actual geopolítica mundial, que va más allás de los mercados, más allá que el gigante asiático es el primer socio comercial de Brasil.
China en los últimos años, con Lula en el Gobierno, a realizado inversiones millonarias en Brasil en sectores como energías renovables (solar y eólica), vehículos eléctricos y proyectos de transporte multimodal.
Mientras, Brasil y China han sido pilares en la expansión y consolidación del bloque BRICS, el grupo de cooperación política, económica y comercial integrado originalmente por economías emergentes de gran dimensión territorial y demográfica: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (de ahí sus iniciales).
Bolsonaro ya avisó que revisará la alianza con China y apuntará a una mejor relación con Trump, es decir Estados Unidos.
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