El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió ayer que el país afrontará “semanas duras” al visitar a los bomberos que combaten el gigantesco incendio forestal que arrasó 42.000 hectáreas cerca de Burdeos y obligó a evacuar a 220.000 personas. “Vamos a aguantar en los próximos días y la clave es resistir”, afirmó, al tiempo que llamó a mantener la unidad frente a una crisis que podría agravarse por una nueva ola de calor. El mandatario también sostuvo que será necesario “replantar y reconstruir un bosque diferente”, adaptado al cambio climático y a la creciente presión urbana y turística. Francia ya perdió 116.000 hectáreas por incendios en lo que va del año, mientras otros focos permanecen activos en Córcega y los Alpes. El gobierno teme que el verano boreal sea especialmente complicado debido a la sequía extrema que afecta al país desde hace meses.
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