El Reino Unido elevó el tono frente a la Argentina por la cuestión Malvinas. El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, aseguró que Londres está armado y preparado para defender el archipiélago ante una eventual acción militar argentina y sostuvo que las fuerzas británicas tienen capacidad suficiente para impedir una toma de las islas.
“Esto no es 1982. Los argentinos carecen de la capacidad para tomar las islas Malvinas. Nosotros tenemos la capacidad de defenderlas”, afirmó Streeting en una entrevista publicada el sábado en el diario The Sun. Consultado específicamente sobre si el Reino Unido podría proteger militarmente las islas si la Argentina enviara buques de guerra, respondió de manera afirmativa: “Sí”.
CRÍTICAS A MILEI
Streeting también cuestionó al presidente Javier Milei por mantener el reclamo argentino de soberanía. Lo acusó de repetir “la misma propaganda falsa de siempre” y afirmó que desde la Argentina se escucha “año tras año” que las islas pertenecen al país. Según su interpretación, la posición británica cuenta además con el respaldo de los habitantes del archipiélago.
“Es la voluntad firme de los habitantes de las islas Malvinas, la inmensa mayoría de los cuales, como saben, eligen ser británicos, y nosotros lo apoyamos”, dijo. En 2013, un referéndum celebrado en las islas registró un 99,8% de votos a favor de mantener el estatus de territorio británico de ultramar, con una participación del 92%.
Londres utiliza ese resultado como expresión de la voluntad de los isleños, mientras la Argentina sostiene que la disputa de soberanía debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.
La advertencia de Streeting llegó pocos días después de que Milei defendiera con fuerza el reclamo argentino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El Presidente pidió al Reino Unido retomar el diálogo y planteó la necesidad de buscar una “solución pacífica”, además de cuestionar la explotación de los recursos naturales del área.
El Reino Unido, que administra las islas desde 1833 con la interrupción de la guerra de 1982, rechaza esa interpretación y sostiene que no existe una cuestión de soberanía que deba ser negociada en los términos planteados por Buenos Aires.
El cruce tiene además una dimensión militar concreta. El Reino Unido mantiene una presencia permanente en el Atlántico Sur a través de las British Forces South Atlantic Islands, con base principal en Mount Pleasant. El complejo funciona como centro de las operaciones británicas en el archipiélago y permite sostener capacidades aéreas, terrestres y marítimas. La Fuerza Aérea británica mantiene allí aviones de combate Typhoon en alerta para responder ante eventuales amenazas aéreas, mientras la Marina Real realiza patrullas en la zona.
En el plano militar, Londres reforzó y modernizó la infraestructura de las islas después de la guerra para consolidar una capacidad de defensa permanente. En los últimos años también se realizaron inversiones para mantener operativa la pista de Mount Pleasant y mejorar sus instalaciones. El Gobierno británico define actualmente su presencia militar en el Atlántico Sur como defensiva y asegura que revisa regularmente el nivel de fuerzas necesario para proteger las islas.
Las declaraciones de Streeting se producen así en un contexto de renovada tensión política, pero no fueron acompañadas por un anuncio de despliegue extraordinario ni por una acusación de que exista un ataque inminente. Su mensaje apuntó a remarcar que, frente a cualquier eventual escenario militar, Londres considera que dispone de los medios para defender el territorio que administra.
En el plano externo la cuestión sigue abierta para las Naciones Unidas. La resolución 2065 de la Asamblea General, aprobada en 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía y pidió además a la Argentina y el Reino Unido negociar una solución pacífica.
El Comité de Descolonización reclamó esas conversaciones en 2025. La disputa, por lo tanto, vuelve a quedar marcada por dos posiciones incompatibles: la Argentina insiste en que la cuestión de soberanía permanece pendiente y reclama negociaciones, mientras el Reino Unido afirma que los isleños decidieron su futuro y que cuenta con capacidad militar para garantizar la defensa del archipiélago.
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