Un avión privado que llegó de noche a Puerto Iguazú, cuatro pasajeros cuyas identidades no trascendieron y una partida hacia Miami cancelada antes de la madrugada. Esos elementos alimentaron este martes una trama de sospechas en la Triple Frontera: la posibilidad de que Flavio Bolsonaro utilizara territorio argentino para viajar a Estados Unidos pese a la prohibición judicial de abandonar Brasil. Sin embargo, las versiones no encontraron confirmación en los registros oficiales argentinos.
En el centro del episodio quedó un Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly, matrícula LV-JQW, que despegó del Aeroparque Jorge Newbery a las 22.14 del lunes y aterrizó en el Aeropuerto Internacional Cataratas del Iguazú a las 23.45. A bordo viajaban dos pilotos y una azafata. La siguiente etapa debía comenzar a las 2.30 del martes, con cuatro pasajeros y destino a Miami.
Pero ese segundo tramo no se concretó. La cancelación, la falta de información pública sobre los viajeros y la ubicación del avión en una ciudad fronteriza con Brasil convirtieron una operación de aviación privada en un episodio de repercusión internacional. La pregunta que atravesó las primeras horas del día fue si la aeronave había llegado a Misiones para buscar al senador y a su familia.
La hipótesis que circuló planteaba que Bolsonaro podía cruzar la frontera hacia la Argentina y abordar allí el vuelo a Estados Unidos. El contexto sumó combustible a las especulaciones: el lunes, después de su derrota electoral frente a Lula da Silva, la Justicia brasileña le había prohibido salir del país y ordenado entregar sus pasaportes.
DOS EXPLICACIONES PARA UNA MISMA CANCELACIÓN
Las primeras reconstrucciones ofrecieron motivos distintos para explicar por qué el jet no despegó hacia Miami. Según publicó Misiones Online, Baires Fly no había conseguido la autorización de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Esa versión incluyó una fuerte discusión entre el piloto y funcionarios locales del organismo.
Sin embargo, otra información sostuvo que el plan de vuelo ya había sido cancelado por la empresa antes de que la tripulación aterrizara en Iguazú. Según esa reconstrucción, los pilotos y la azafata desconocían la decisión cuando llegaron.
La explicación que una fuente transmitió fue escueta: “Uno de los pasajeros tuvo un problema”. No se precisó quién era ese viajero ni qué inconveniente había obligado a suspender la operación. Tampoco se difundieron las identidades de las cuatro personas que debían embarcar.
La tripulación descendió del avión y se trasladó a un hotel de Puerto Iguazú, donde quedó a la espera de instrucciones de Baires Fly. Esa secuencia dejó abierta una diferencia central entre las versiones: si el vuelo había sido frenado por una decisión de la autoridad aeronáutica o si la compañía lo había cancelado previamente.
QUÉ DIJERON LAS AUTORIDADES ARGENTINAS
Mientras las sospechas crecían, Migraciones, Gendarmería y la Policía de Seguridad Aeroportuaria señalaron que no existía un registro oficial del ingreso de Bolsonaro a la Argentina, ni por vía aérea ni terrestre.
La Dirección Nacional de Migraciones difundió además un comunicado en el que negó haber registrado “ingreso alguno de Flavio Bolsonaro a la República Argentina”. Sobre el avión de Baires Fly, informó que se habían realizado controles a la aeronave y a sus tripulantes.
El organismo añadió que la documentación de la empresa estaba en regla y que no se había presentado ningún plan de vuelo que incluyera a la familia Bolsonaro. La comunicación oficial no identificó a los pasajeros previstos, pero tampoco aportó elementos que confirmaran la conexión entre el senador brasileño y el jet.
Así, la supuesta escala en la Triple Frontera quedó sostenida en versiones periodísticas y fuentes que no descartaban esa posibilidad, sin documentación pública que permitiera darla por acreditada. La llegada del avión y la cancelación del viaje eran los hechos concretos; la identidad de sus eventuales pasajeros seguía siendo la pieza faltante.
El episodio dejó un interrogante que las explicaciones conocidas no alcanzaron a despejar: para quién había viajado el Gulfstream hasta Iguazú. Entre horarios precisos, una operación frustrada y motivos contradictorios para la cancelación, el supuesto plan de Bolsonaro en la frontera permaneció en el terreno de las especulaciones.
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