Flávio Bolsonaro, el senador que perdió el balotaje por la presidencia de Brasil contra Luiz Inácio Lula da Silva, aterrizó este martes en territorio estadounidense junto con su esposa y sus dos hijas, según funcionarios norteamericanos citados por CNN. Su salida ocurrió pese a una prohibición judicial de abandonar Brasil, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero.
La llegada abrió otro capítulo de la crisis política posterior al comicio del domingo. Un alto funcionario del Departamento de Estado confirmó a distintos medios que Bolsonaro y su familia recibirían visas y autorización para ingresar. Sin embargo, no precisó la categoría de esos permisos ni cuánto tiempo podrían permanecer. Tampoco confirmó las versiones sobre un eventual asilo político, difundidas por personas cercanas al senador.
Una fuente vinculada a la familia, citada por Reuters, ubicó el desembarco en Florida, aunque sin identificar la ciudad. Los detalles del recorrido y del operativo para abandonar Brasil seguían sin conocerse.
El frente judicial aparece como una de las claves de la decisión. El juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes había prohibido al senador salir del país y ordenado la entrega de su pasaporte por una investigación sobre su presunta participación en un esquema de blanqueo de capitales. Según la prensa brasileña, también habían sido cancelados sus documentos de viaje común y diplomático.
La derrota ante Lula, que obtuvo el 51,79% de los votos según los resultados consignados por los medios brasileños, frustró el regreso del bolsonarismo al poder y dejó al excandidato ante un escenario de mayor incertidumbre política y judicial.
EL ANTICIPO QUE SE CUMPLIÓ
Su hermano Eduardo había anticipado públicamente la posibilidad de una salida. Durante una entrevista en el podcast estadounidense Louder with Crowder, el viernes previo al balotaje, sostuvo que respaldaba que Flávio abandonara Brasil si perdía. Para justificar esa posición, presentó como una amenaza las referencias de Lula a futuras investigaciones sobre su hermano.
Esa interpretación forma parte del argumento de persecución que sostiene el entorno bolsonarista.
Estados Unidos ofrece a la familia una red de vínculos políticos construida durante años. Trump y Jair Bolsonaro cultivaron una alianza basada en afinidades ideológicas, una agenda conservadora y el enfrentamiento con la izquierda. Sus hijos prolongaron esa relación: Eduardo se convirtió en un interlocutor del movimiento MAGA y Flávio fue recibido por el presidente estadounidense en la Casa Blanca durante la campaña.
Según fuentes cercanas al clan citadas por Folha de S. Paulo, la administración republicana conocía los preparativos para la salida del senador. Algunos allegados fueron más allá y aseguraron que Washington habría participado activamente del plan. Esa supuesta intervención no fue confirmada oficialmente.
La distinción entre el permiso de ingreso y el asilo resulta central: el anuncio de visas permite establecer que Estados Unidos autorizó la llegada de la familia, pero no acredita que exista una solicitud formal de protección ni que haya sido concedida.
UN DESTINO CONOCIDO PARA LOS BOLSONARO
Flávio también encontrará en Estados Unidos a su hermano Eduardo, instalado en Texas desde principios de 2025. El exdiputado mantiene contactos con dirigentes republicanos y sectores influyentes del trumpismo. Según la prensa brasileña, obtuvo este año la residencia permanente.
El antecedente más conocido es el de Jair Bolsonaro. El expresidente viajó a Florida el 30 de diciembre de 2022, antes de la asunción de Lula, y permaneció allí durante tres meses. Evitó entregar la banda presidencial a su sucesor y estaba en Estados Unidos cuando seguidores bolsonaristas asaltaron las sedes de los tres poderes en Brasilia, el 8 de enero de 2023. Regresó a Brasil a fines de marzo de aquel año.
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