Chiche. Simplemente Chiche. Solo con el nombre bastaba para saber de quién se hablaba: Samuel “Chiche” Gelblung fue una figura central de la radio y televisión, una presencia ineludible en la pantalla, un maestro del periodismo que durante más de cinco décadas de trayectoria se movió con astucia y audacia por los medios, con ese estilo tan suyo, atravesado por la provocación, la denuncia y el impacto mediático.
Chiche murió ayer, tras quedar internado el lunes por dificultades respiratorias, y tras atravesar numerosos problemas de salud en el último tiempo. Tenía 82 años, y había estado en terapia intensiva en mayo. Antes, había sido internado por neumonía, insuficiencia renal y cuadros cardiovasculares, entre 2023 y 2026.
En noviembre de 2023 fue hospitalizado de urgencia en el Sanatorio Mater Dei debido a un cuadro de insuficiencia renal, ocasión en que recibió la mencionada visita de Milei. A los pocos días del alta, ya estaba al aire. Y en abril de 2026 había revelado públicamente que le colocaron dos stents tras una descompensación y semanas después volvió a ser internado por complicaciones circulatorias.
A los pocos días, el 17 de junio, para ser exactos, ingresó nuevamente al Mater Dei para una “observación” y recibió el alta días después. “El primer médico que me vio me dijo: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’. Pero yo no me sentía así. No tengo perdón para ese tipo, porque nadie le puede decir así a un paciente. En todo caso, que diga ‘estás jorobado’”, había comentado el propio comunicador.
RECORDANDO A CHICHE
Pero antes de los padecimientos, Chiche era incansable. Lo fue a lo largo de toda su carrera, una de las carreras más extensas y reconocibles del periodismo argentino. Una carrera que atravesó la gráfica, la radio y la televisión, aunque fue en la pantalla chica donde se consolidó como una personalidad que marcó la época, con un estilo frontal y muchas veces controversial que lo volvieron referencia ineludible del periodismo policial y de actualidad.
Gelblung, jefe de redacción de la revista Gente desde 1976 hasta 1978 (durante la época más dura de la dictadura cívico-militar, sin dudas la parte más polémica de su legado) y que durante la década de 1980 estuvo a cargo de la revista La Semana, quedó asociado en la memoria popular a ciclos como “Memoria”, uno de los programas periodísticos más emblemáticos de los años noventa, donde mezclaba investigación, entrevistas, archivos impactantes y una controvertida impronta editorial: fue la representación más cabal de un periodista que parecía amar caminar por la cornisa.
El envío alcanzó altos niveles de audiencia y fue pionero en instalar una narrativa televisiva basada en casos policiales, escándalos políticos y debates sociales. A veces, claro, alcanzó cierto sensacionalismo, aunque muchos de esos excesos hoy son recordados con cariño como travesuras de Chiche, pionero también en la tevé argentina en manejar ese registro y pensar una televisión desde la lógica del “infotainment”.
Pero Chiche, que también condujo ciclos como “Hola Chiche”, “70.20.HOY”, “Chiche en vivo” y “Polémica en el bar”, además de mantener durante años una fuerte presencia radial en emisoras como Radio Del Plata, Radio 10 y Crónica TV, fue más que aquellas perlitas recordadas todavía hoy en redes.
Entre los episodios más importantes de su carrera aparece la difusión de imágenes inéditas de la intimidad familiar de Alfredo Yabrán en plena exposición pública del empresario tras el crimen de José Luis Cabezas, material por el que llegó a pagar 40 mil dólares y que finalmente no emitió luego de un pedido de la familia.
A eso se sumaron sus investigaciones televisivas sobre corrupción y narcotráfico durante los años noventa y las reiteradas discusiones al aire con dirigentes políticos y figuras del espectáculo que marcaron su estilo confrontativo, como el cruce con Guillermo Moreno a quien el conductor le gritó en la cara: “¡Conmigo no vas a guapear, Moreno!”.
Otras figuras con quien Chiche se llegó a cruzar fueron Moria Casán con quien acumuló peleas a través de los años, incluso le dedicó un informe titulado “Moria, la movilera: el ocaso de una diva”. La más reciente pelea fue con el presidente Javier Milei, que lo había ido a visitar a una internación y terminaron enemistados por una entrevista.
INQUIETO HASTA EL FINAL
Durante sus últimos años siguió al frente de programas en Crónica TV y participó de debates políticos en canales de noticias, incluso después de sus varias internaciones. Había cumplido con su trabajo hasta este lunes previo a su sorpresiva internación, y contaba con un proyecto audiovisual, por lo que el cuadro habría sido inesperado y sería parte de su patología de base.
Inquieto siempre, llegó a cubrir la guerra de Ucrania con 78 años, donde sostuvo que “no le tenía miedo a la noticia”, aunque se cuidaba del riesgo y “no buscaba la muerte”. Sobre todo, consideraba fundamental que los periodistas estuvieran en el lugar de los hechos: “Toda mi vida he tratado de estar donde hay que estar. Me parece que es el momento en el que los periodistas tienen que estar”.
Y desde su extensa internación en junio de este año, el periodista manifestó sus deseos de retomar sus actividades profesionales en la radio y televisión, reconociendo que eran uno de sus motores en su vida.
Su amor por el periodismo quedó expuesto cuando volvió a su ciclo radial el lunes después de haber recibido el alta médica y habiendo cumplido con sus obligaciones el último viernes previo a su muerte. Él consideraba que comunicar era “terapéutico” y una parte fundamental de su vida.
“Si no puedo trabajar, me enfermo; no puedo evitarlo”, confesó. De hecho, según allegados y su entorno cercano, el conductor estaba organizándose para desembarcar en el mundo del streaming, con un proyecto que finalmente no verá la luz.
Y aún tenía un sueño vigente vinculado a la gráfica que, lamentablemente, no llegó a cumplir: “No me quiero morir sin hacer un diario impreso de corte popular que tendría, de movida, 40.000 compradores. Si lo logro, me convierto en un genio. Tengo a la gente para hacerlo, pero no la plata para concretarlo”, declaró en La Nación a mediados de julio.
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