Alejandro Hasan Causa, un incansable del teatro y de la vida, reconocido por haber impulsado durante los últimos quince años campañas solidarias para los niños y niñas internados en el Hospital de Niños, falleció a los 56 años.
Dramaturgo, director y actor, también músico y payasólogo, Hasan Causa murió de una neumonía a causa de un EPOC agravado. La noticia fue comunicada por su hermano Julio a través de las redes sociales: “Lamento informar que en el día de la fecha y luego de una durísima pelea con su salud ha fallecido el Ale”. Sus restos serán velados mañana de 9 a 12 en Saltalamacchia, en 2 entre 41 y 42.
Quienes lo conocían destacan especialmente su labor solidaria. Al frente del grupo Payasólogos Inquietantes, recorría distintos espacios de La Plata con la ya conocida “Caja Anaranjada”, mediante la cual reunía juguetes para donar al Hospital de Niños, donde solía presentarse con guitarras, canciones y personajes para acompañar a chicos internados, sobre todo en fechas festivas.
Amante de los perros, del teatro, del cine y de la música, estudió actuación, danza y canto con reconocidos referentes y se formó también en Music Hall con Aníbal Pachano y comedia musical con Pepe Cibrián Campoy. Además cursó estudios de piano en el Conservatorio Gilardo Gilardi y realizó seminarios de literatura dramática en Columbia University.
En 1995 fundó la Escuela Rainbow de Comedia Musical, proyecto por el que pasaron cientos de jóvenes y que mantuvo durante décadas una fuerte impronta artística y solidaria. También desarrolló una extensa trayectoria teatral con obras como “Neuróticos”, “Hipocondríacos”, “Energúmenas”, “Mitómanos” y “Yo casarme… Nunca más”, además del musical “A R C O I R I S”, que se mantuvo varias temporadas en cartel y contó con elencos rotativos.
Hasan Causa se definía como una persona “amiguera y sensible”. En textos autobiográficos compartidos años atrás hablaba de su pasión por la música, la cocina, la natación y la Navidad, además de reivindicar una filosofía de vida atravesada por el “carpe diem”. En 2003 sufrió un grave accidente que lo dejó dos años con amnesia parcial, aunque logró recuperarse y volver a escribir, tocar instrumentos y componer.
También era autor del libro “El tiempo que NO nos sobra”, título que resumía buena parte de su mirada sobre la vida. “Soy feliz y complacido con todo cuanto emprendo y ya no me enrosco con nada. No vale la pena, pasa muy pronto y hay que aprovecharlo”, había escrito.
“Espero encuentre más allá del Arco Iris sus nuevos escenarios donde continuar su arte”, lo despidió su hermano.
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