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Cada vez más personas insisten en dejar de usar los celulares

Desde personas que deciden abandonar las redes sociales hasta usuarios que vuelven a usar los teléfonos básicos, crece la búsqueda de alternativas para reducir las horas frente a las pantallas. Todos los detalles

Las familias deciden priorizar sus momentos juntos / CHAT GPT IA

Por Redacción

Nicole tiene 33 años, es una escritora amateur platense y decidió cambiar su smartphone por un celular básico, sin internet ni redes sociales. La determinación llegó después de descubrir que pasaba hasta ocho horas diarias frente a la pantalla y que prácticamente todas sus actividades transcurrían en entornos digitales. “Empecé a sentir que no hay vida real”, reconoció.

La decisión comenzó a tomar forma durante una conversación con su ahijada de diez años, que le contó sobre sus pasatiempos, entre ellos tocar la guitarra y aprender japonés. Nicole advirtió entonces que no tenía actividades semejantes fuera de internet. “Quiero pasar más tiempo en el mundo offline que en el mundo online”, explicó. Antes de cambiar de teléfono, comenzó a tomar clases de canto y pintura, compró un despertador y dejó de dormir con el celular en la habitación.

Otro caso es el de Ignacio de Los Hornos, quien decidió quitarle el smartphone a su hijo de once años después de descubrir que recibía unas 150 notificaciones diarias de WhatsApp. Lo reemplazó por un Nokia 1110, que permite realizar llamadas, enviar mensajes y jugar a la tradicional viborita. “Ahora tengo una mejor versión de él”, aseguró a Infobae en marzo de 2026, después de observar cambios en su comportamiento.

El padre contó que, tras tres meses sin smartphone, su hijo comenzó a andar más en bicicleta y a tocar la batería. Sin embargo, la decisión también lo obligó a revisar sus propios hábitos cuando el niño le reprochó que permaneciera conectado constantemente. Al consultar sus estadísticas, descubrió que casi la mitad del tiempo que dedicaba a la pantalla no tenía una finalidad necesaria.

Brenda, de Berisso, también decidió experimentar con la desconexión después de advertir que revisaba compulsivamente sus redes sociales incluso cuando intentaba descansar. “Ya no me sentía cómoda, me sentía en un loop”, relató en Infobae. Eliminó Instagram y TikTok durante 30 días y se sometió a evaluaciones neurocognitivas antes y después de la experiencia.

Según contó, al finalizar el mes registró mejoras en atención, memoria y estado de ánimo. “Sentí alivio, como sacarme una mochila”, expresó. También aseguró que recuperó tiempo para realizar actividad física y avanzar con proyectos pendientes, aunque sus resultados corresponden a una experiencia individual y no pueden generalizarse.

Cuántas horas pasan los argentinos frente a las pantallas

Estas experiencias reflejan el avance del denominado minimalismo digital, una tendencia que propone reducir aplicaciones, desactivar notificaciones y establecer límites para recuperar el control sobre el tiempo. El fenómeno también plantea interrogantes en La Plata, Berisso y Ensenada, donde el celular forma parte de las rutinas laborales, educativas y familiares, aunque no existen estadísticas locales suficientes para medir cuántas personas decidieron desconectarse.

En Argentina, una investigación de la Universidad FASTA publicada en 2025 encontró que los participantes dedicaban un promedio de 4 horas y 24 minutos diarios a las redes sociales, frente a las 3 horas y 44 minutos del relevamiento anterior. El incremento fue de 40 minutos diarios, aunque las cifras corresponden a la población encuestada y no representan necesariamente al conjunto del país.

La Organización Mundial de la Salud informó en 2024 que el 11% de los adolescentes estudiados en 44 países y regiones presentaba patrones problemáticos de utilización de redes sociales, frente al 7% registrado en 2018. Los especialistas distinguen, sin embargo, entre pasar muchas horas conectado y desarrollar comportamientos que interfieren con el descanso, las relaciones personales o las obligaciones cotidianas.

Qué dice la ciencia y cómo reducir el tiempo de pantalla

Una investigación publicada en 2025 en la revista científica BMC Medicine encontró que disminuir el uso del smartphone durante tres semanas produjo mejoras en indicadores de salud mental. Los participantes que redujeron su exposición registraron aproximadamente 2 horas y 9 minutos diarios, frente a las 4 horas y 24 minutos del grupo de comparación. No obstante, los cambios resultaron difíciles de sostener después de finalizar la intervención.

Otra investigación, publicada en Mobile Media & Communication, encontró que configurar el teléfono en blanco y negro permitió reducir un promedio de 20 minutos diarios de pantalla. La medida disminuye el atractivo visual de las aplicaciones, aunque no necesariamente evita que las personas continúen revisando el dispositivo.

La psicóloga Clara Oyuela, que realizó experiencias de desconexión con adolescentes y adultos, recomienda eliminar las redes sociales del teléfono y conservar las herramientas necesarias para comunicarse. “Puedo asegurar que lo que se recupera y se gana es más de lo que se pierde”, sostuvo en declaraciones a Infobae, al explicar los beneficios que observó en sus experiencias.

Entre las alternativas disponibles aparecen las funciones Tiempo de uso de iPhone y Bienestar Digital de Android, que permiten establecer límites por aplicación, consultar estadísticas y desactivar notificaciones. También existen herramientas como Forest y Focus Friend, que utilizan recompensas virtuales para incentivar períodos de concentración, y dispositivos como Brick, que bloquean aplicaciones mediante un accesorio físico.

La preocupación también alcanza a los adultos. Una encuesta del Pew Research Center realizada en Estados Unidos durante 2026 encontró que el 70% de las personas de entre 18 y 29 años consideraba que pasaba demasiado tiempo utilizando su smartphone, proporción que descendía al 25% entre los mayores de 65 años.

Los testimonios y las investigaciones muestran distintas formas de enfrentar un mismo problema: desde abandonar las redes sociales hasta reemplazar el teléfono inteligente por uno básico. Aunque no existe una solución universal, los estudios indican que reducir estímulos y modificar los hábitos puede ayudar a recuperar tiempo para el descanso, las relaciones personales y las actividades fuera de las pantallas.

El 11% de los adolescentes posee patrones alarmantes por la utilización de redes sociales

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