En un contexto en el que casi la mitad de los alumnos argentinos termina la escuela primaria sin alcanzar los conocimientos esperados en Matemática, un nuevo informe puso el foco sobre un aspecto central del problema educativo: la formación que reciben los futuros maestros encargados de enseñar esta materia. El relevamiento reveló que, en promedio, apenas el 8,8% de las horas de los profesorados de Educación Primaria del país se destina a asignaturas vinculadas con Matemática, mientras que en la provincia de Buenos Aires los estudiantes de estas carreras cursan solamente 64 horas de contenidos específicos de la disciplina.
El dato adquiere especial relevancia al observar cómo se distribuye la formación matemática en los institutos bonaerenses. Según el estudio, por cada hora destinada a profundizar los conocimientos matemáticos, los futuros docentes reciben tres horas de formación didáctica, es decir, orientada a aprender cómo transmitir esos contenidos. En concreto, los planes contemplan 64 horas de formación disciplinar y 192 horas de didáctica de la Matemática, una distribución que abre interrogantes sobre la preparación con la que los maestros llegan a las aulas.
Las conclusiones surgen del informe De aprender a enseñar matemática: cómo se forman los docentes de escuela primaria, elaborado por Tomás Besada y Martín Nistal, de Argentinos por la Educación. El trabajo analizó los planes de estudio de los profesorados de las 24 jurisdicciones argentinas, las diferencias en la carga horaria destinada a Matemática y las oportunidades de capacitación de los docentes que ya se encuentran en ejercicio.
El relevamiento aparece en un escenario preocupante. De acuerdo con las pruebas Aprender 2025, el 45% de los estudiantes de sexto grado no alcanzó un desempeño satisfactorio en Matemática. La situación presenta, además, profundas desigualdades socioeconómicas: mientras que el 73% de los alumnos de sectores de mayores ingresos obtuvo resultados satisfactorios o avanzados, entre los estudiantes de sectores más vulnerables esa proporción descendió al 43%.
Las dificultades se profundizan en la escuela secundaria. Según los resultados de PISA 2025 citados en el documento, apenas el 24% de los adolescentes argentinos de 15 años alcanzó al menos el nivel mínimo de desempeño en Matemática. Aunque el informe no establece una relación causal directa entre la cantidad de horas de formación docente y los resultados de los alumnos, advierte que fortalecer los conocimientos de quienes enseñan constituye una condición importante para mejorar los aprendizajes.
LA PARTICULARIDAD BONAERENSE
En la provincia de Buenos Aires, las materias vinculadas con Matemática representan aproximadamente el 9,1% de la carga horaria de los profesorados de Educación Primaria, un porcentaje ligeramente superior al promedio nacional. Sin embargo, al analizar qué se enseña durante esas horas, aparece una marcada diferencia entre la formación disciplinar y la didáctica.
De las 256 horas destinadas a ambas dimensiones, 192 corresponden a didáctica y apenas 64 a contenidos matemáticos específicos. Esto significa que una cuarta parte de ese tiempo está dedicada al estudio disciplinar, mientras que las tres cuartas partes restantes se concentran en las herramientas para enseñar.
El fenómeno no es exclusivo de Buenos Aires. San Luis y Tucumán presentan exactamente la misma distribución, mientras que en Mendoza se registran 256 horas de didáctica frente a 107 de contenidos disciplinares. En Misiones, la diferencia es de 240 contra 72 horas.
El informe también expone importantes desigualdades territoriales. Mientras Mendoza destina el 12,7% de la carga horaria total de sus profesorados a Matemática, en Santiago del Estero esa proporción desciende al 5,6%. Entre las provincias con mayor presencia de la materia aparecen Misiones, con el 10,7%, y La Rioja, con el 10,2%. En el extremo opuesto se ubican Salta, con el 6,4%, y Entre Ríos, con el 7,1%.
La diferencia implica que, proporcionalmente, un futuro maestro que estudia en Mendoza recibe más del doble de formación vinculada con Matemática que uno que cursa en Santiago del Estero. No obstante, los investigadores aclaran que la cantidad de horas, por sí sola, no permite determinar la calidad de la preparación ni establecer cuánto aprenden efectivamente los estudiantes de los profesorados.
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