La camioneta que quedó enterrada en la Pampa del Leoncito tras causar un grave daño ambiental genera ahora un dilema tan incómodo como gravoso de resolver: sacarla a remolque podría provocar más deterioro sobre el terreno, pero dejarla puede exponerla al vandalismo y acaso un estrago mayor. Por eso la Toyota Hilux permanecerá durante meses en el lugar, bajo vigilancia de Gendarmería, mientras se determina la mejor solución.
El municipio de Calingasta resolvió no intentar removerla hasta el verano. La razón es el suelo de arcilla y limo donde quedó atrapada: cualquier vehículo que intente arrastrarla podría enterrarse también y dejar nuevas marcas sobre una superficie cuyo daño podría tardar más de un siglo en revertirse.
"Cualquier vehículo, grúa, camión o camioneta, que intente sacarla con un lanza, corre el riesgo también de enterrarse", explica el intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal. A su entender, la alternativa sería sacarla por aire, con un helicóptero, antes de que el terreno vuelva a quedar firme. Pero para iniciar cualquier maniobra el propietario deberá obtener autorización judicial. Y si comienzan las lluvias asociadas al temporal del Niño, la camioneta podría quedar allí hasta abril del año próximo.
Mientras tanto, Gendarmería realizará rondines desde el puesto vial ubicado a unos 600 u 800 metros. No habrá una custodia exclusiva: los efectivos pasarán varias veces durante cada guardia y dejarán asentado cualquier cambio. El temor es que alguien intente desmantelar el vehículo o retirarlo por sus propios medios, provocando más daño aun.
La Hilux llegó a ese lugar después de que su conductor, el médico mendocino Agustín Añó, de 46 años, avanzara por una zona protegida del monumento natural y quedara encajado en el terreno. Como declaró luego ante el juez de Paz de Calingasta, se trató de "un imprevisto" que atribuyó a la oscuridad y a las condiciones de humedad.
Mientras la Justicia sanjuanina determina la sanción que le corresponde al conductor, las autoridades evalúan las opciones para retirarla sin causar daño al lugar y los costos que esa maniobra podría tener. Y es que si bien un servicio habitual de remolque ronda los 800.000 pesos, en este caso se requeriría un helicóptero de cierta envergadura y un piloto experimentado en el traslado de cargas pesadas, algo cuyo costo resulta ciertamente muchísimo mayor
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