El empresario y magnate financiero estadounidense Warren Buffett, de 96 años (nació el 30 de agosto de 1930), anunció ayer que dejará la presidencia del consejo de administración de Berkshire Hathaway después de 56 años al frente de la compañía. Pasará a ser presidente emérito y continuará como miembro del directorio.
La salida del “Oráculo de Omaha” permite repasar cómo construyó un conglomerado cuyo valor llegó a superar los US$1,68 billones, más de dos veces y media el PBI de Argentina. Berkshire pasó de ser una empresa textil en dificultades a controlar negocios de seguros, energía, servicios públicos, ferrocarriles, manufacturas y comercio, además de una cartera de acciones de grandes compañías.
BYD: la apuesta de 2008
En septiembre de 2008, Berkshire invirtió unos US$232 millones en 225 millones de acciones de BYD, una participación cercana al 10%. La empresa china había comenzado como fabricante de baterías y luego ingresó en la electrónica y los automóviles.
La inversión fue impulsada principalmente por Charlie Munger, quien había quedado impresionado por el fundador Wang Chuanfu. Buffett reconoció que no conocía en profundidad las baterías ni los automóviles, pero confió en el análisis de su socio.
La apuesta resultó extraordinaria. La participación llegó a valer unos US$7.700 millones en 2021 y cerca de US$9.500 millones en su máximo, varias decenas de veces el capital inicial. Berkshire comenzó a vender acciones en 2022 y terminó de salir de BYD en 2025, después de 17 años.
Apple y el cambio de criterio
Durante décadas Buffett evitó las empresas tecnológicas porque consideraba difícil saber cuáles mantendrían una ventaja competitiva durante mucho tiempo.
La excepción comenzó con Apple, cuando Berkshire compró acciones en 2016. Para 2018 había acumulado más de 1.000 millones de títulos por unos US$36.000 millones.
Buffett explicó que no analizaba Apple solamente como una compañía tecnológica, sino por su marca, el ecosistema de productos, la fidelidad de sus clientes y su capacidad para generar efectivo.
IBM, Google y Amazon
Antes de Apple, Buffett había apostado por IBM. Berkshire llegó a tener unos US$11.000 millones en acciones, pero luego reconoció que se había equivocado y comenzó a vender en 2017.
También admitió haber dejado pasar oportunidades en Google y Amazon. En el caso de Google, había observado la fortaleza de su negocio publicitario, pero no compró acciones. Sobre Amazon, reconoció que había subestimado la capacidad de Jeff Bezos.
Su principio siguió siendo el mismo: invertir dentro del “círculo de competencia”.
El ferrocarril
En 2009 Berkshire compró Burlington Northern Santa Fe (BNSF) por unos US$44.000 millones, incluyendo deuda.
Buffett consideraba que el ferrocarril era una infraestructura esencial para Estados Unidos y un negocio con capacidad para generar ingresos durante décadas. La operación reflejó su preferencia por inversiones de largo plazo frente a la especulación de corto plazo.
Sus claves para invertir: siempre a largo plazo
Una de sus frases más conocidas resume su filosofía: “Price is what you pay; value is what you get”: el precio es lo que se paga y el valor es lo que se obtiene.
Buffett también sostiene que las acciones deben analizarse como partes de empresas y no simplemente como instrumentos para comprar y vender. Las caídas de los mercados, bajo esa lógica, pueden generar oportunidades cuando el precio de una compañía queda por debajo de su valor. En efecto, siempre priorizó el largo plazo.
Casi siete décadas en la misma casa
La vida personal de Buffett también contrasta con el tamaño de su patrimonio. En 1958 compró una casa de cinco dormitorios en Omaha por US$31.500 y permaneció allí durante décadas.
Fueron 68 años en la misma vivienda, mientras su fortuna crecía principalmente a través de Berkshire Hathaway y sus inversiones.
El final de una era
Después de 56 años como presidente, Buffett deja el cargo y Howard Buffett, de 71 años, asumirá la presidencia del consejo, mientras Greg Abel continuará como CEO.
Buffett seguirá como miembro del directorio. Su trayectoria al frente de Berkshire queda marcada por una estrategia basada en el largo plazo, la búsqueda de valor y la selección de negocios que pudiera comprender, incluso cuando se tratara de sectores que inicialmente había evitado.
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