El fenómeno de El Niño comienza a perfilar un escenario de lluvias por encima de lo normal para los próximos meses y tendrá su mayor impacto durante el verano. En La Plata, el período que concentra la mayor atención es diciembre, cuando las precipitaciones podrían ubicarse entre 40 y 50 milímetros por encima del promedio. El dato vuelve a poner bajo la lupa el riesgo de anegamientos e inundaciones en una ciudad con antecedentes severos, aunque los especialistas advierten que la presencia del fenómeno no implica por sí sola que vaya a repetirse una catástrofe.
“Los mayores impactos derivados de la presencia de El Niño van a llegar en cuanto a la precipitación hacia el verano, especialmente a partir de noviembre, pero en particular diciembre y enero son los meses en los que estamos esperando que haya precipitaciones por encima de los valores normales”, explicó el meteorólogo Mauricio Saldívar, investigador en Gestión del Riesgo de la Universidad del Salvador y ex director de Hidrometeorología en la Municipalidad de La Plata.
En cuanto a la cantidad de agua que podría llegar a acumularse en la Ciudad, Saldívar reconoce que no es posible establercerlo con precisión. "No hacemos pronóstico de cantidad de milímetros, sino que lo que analizamos o pronosticamos es la anomalía de precipitación, es decir, cuánto por encima o por debajo de lo que yo habitualmente puede llover”, señala el investigador al detallar que a partir de diciembre se espera que caigan entre 40 y 50 milímetros por encima de lo normal en nuestra región.
Lo cierto es que el panorama se extenderá durante varios meses con diferencias según las regiones. Las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional indican que es el extremo nordeste del Litoral el que recibirá las lluvias más persistentes y abundantes, con excesos superiores a 50 milímetros mensuales que podrían extenderse desde noviembre hasta mayo.
ESCENARIOS DE RIESGO
La advertencia adquiere especial relevancia porque las autoridades nacionales ya preparan distintos mecanismos de respuesta frente al escenario de precipitaciones extraordinarias. La Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA) alertó días atrás que las probabilidades de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte aumentan considerablemente desde la primavera austral y elaboró escenarios de riesgo para distintas zonas del país.
Entre las áreas consideradas potencialmente inundables figuran Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco. Según registros satelitales históricos de máxima cobertura de agua correspondientes al período 1984-2021, esas zonas reúnen 5.476.680 hectáreas y están habitadas por 920.211 personas. También incluyen 228 kilómetros de rutas nacionales, 284 kilómetros de rutas provinciales y 483 kilómetros de líneas de alta tensión.
Pero para La Plata existe un dato que obliga a mirar la amenaza con cautela. Las dos grandes inundaciones que marcaron a la Cciudad en los últimos años no coincidieron con episodios de El Niño. Tanto la tragedia de 2013 como la inundación de 2008 se produjeron durante años caracterizados por La Niña o condiciones neutrales.
“El tema es que las mayores inundaciones en La Plata no han ocurrido en años El Niño, sino en años La Niña o neutrales”, remarca Saldívar poniendo el foco en una diferencia clave entre el aumento de las lluvias y la ocurrencia de una inundación. Y es que si bien la mayor cantidad de precipitaciones puede incrementar las chances de anegamiento, el riesgo de una emergencia depende de que se produzcan eventos extraordinarios, los que no necesariamente están ligados a El Niño.
“El temor de la gente está ligado a eventos extraordinarios y estos pueden suceder con El Niño o sin él”, resume el investigador al señalar que, fuera de La Plata, algunos de los episodios más graves registrados en el país también se produjeron bajo otras condiciones climáticas.
“Las inundaciones más grandes a nivel nacional, como las de Santa Fe y Bahía Blanca del 2025, o las de la Ciudad de Buenos Aires de 1985 y 2013 han ocurrido en años La Niña o neutral. Por eso hay que estar siempre preparados”, sostiene el investigador.
Por lo pronto, mientras La Plata transite los meses de mayor anomalía de precipitaciones, el foco estará entonces en la capacidad de la Ciudad para absorber lluvias intensas y en la posibilidad de que se produzcan tormentas excepcionales. El Súper Niño puede aportar un escenario más lluvioso, especialmente hacia el verano, pero los antecedentes muestran que la relación entre El Niño y las grandes inundaciones platenses no es directa. La situación será diferente en el Litoral, donde el exceso de precipitaciones se combinará con la posibilidad de crecidas de los ríos Paraná y Uruguay.
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