El impacto de El Niño no se limita al agua. Un Pacífico más cálido aporta humedad y calor al sistema climático, lo que puede favorecer no sólo precipitaciones más intensas, sino también temperaturas elevadas, noches más cálidas y olas de calor.
Para la región pampeana y el área metropolitana, esto podría traducirse en una temporada con mayor sensación de humedad, jornadas agobiantes y tormentas que se formen en contextos de mucho calor. En términos urbanos, ese combo suele aumentar la demanda eléctrica por el uso de ventiladores y aires acondicionados, presionar los servicios y elevar los riesgos sanitarios asociados al calor extremo.
Entre esos riesgos aparecen la deshidratación, los golpes de calor y el agravamiento de cuadros preexistentes en personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas. Además, las condiciones cálidas y húmedas pueden favorecer la presencia de mosquitos, un punto sensible después de las últimas temporadas de dengue en el país.
Por eso, los especialistas plantean que la preparación ante El Niño no debe limitarse a las obras hidráulicas. También debe incluir campañas de prevención sanitaria, protocolos de asistencia durante olas de calor, comunicación clara ante alertas meteorológicas y coordinación entre áreas de salud, ambiente, infraestructura y defensa civil.
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