La postal se repite todos los días en el Centro, las avenidas y los accesos a La Plata. Entre los autos y los colectivos, cada vez ganan más espacio las motos. Se las ve como medio para ir a trabajar o estudiar, pero también como herramienta laboral para repartidores, mensajeros y conductores de aplicaciones. Lo que hasta hace algunos años podía interpretarse simplemente como una percepción del tránsito tiene ahora números que permiten dimensionar el fenómeno.
Argentina atraviesa un cambio significativo en la relación entre motos y automóviles. Durante el primer semestre de este año se patentaron 444.772 motovehículos frente a 198.946 automóviles, según los datos de ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina) incluidos en un informe de Profit Consultores. La relación llegó así a 2,20 motos por cada auto, el registro más alto de la serie que comienza en 2014.
El número resulta todavía más llamativo cuando se observa la evolución de los últimos años. En 2014 se patentaban 0,97 motos por cada auto; en 2015 la relación era exactamente de una a una; en 2016 bajó a 0,96 y en 2017 llegó a 1,10. Durante 2018 volvió a 1 y en 2019 quedó prácticamente igual, en 1,02.
El gran punto de inflexión llegó después de la pandemia. En 2020 el indicador había caído hasta 0,73 moto por automóvil, el mínimo de toda la serie. Desde entonces comenzó una escalada: pasó a 1,38 en 2021, 1,45 en 2022, 1,55 en 2023 y 1,80 en 2024.
En 2025, con una recuperación importante de los patentamientos de autos, la diferencia volvió a achicarse: se registraron 630.411 motos y 410.773 automóviles. Pero durante el primer semestre de este año la brecha volvió a ampliarse con fuerza hasta alcanzar las 2,20 motos por auto.
El dato muestra algo más que un buen momento comercial de las dos ruedas. La moto parece estar ocupando un nuevo lugar dentro de las decisiones de movilidad de las familias, particularmente en los grandes centros urbanos. Y La Plata, por sus dimensiones, sus distancias y el movimiento diario entre el casco urbano y la periferia, ofrece un escenario donde esa transformación resulta cada vez más visible.
DEL AUTO A LA MOTO
Una de las principales explicaciones está en el bolsillo. Un segundo informe, elaborado por Bitácora PyME, identifica diez factores detrás del crecimiento de las motos frente a los autos y ubica entre los primeros al menor poder adquisitivo de los hogares.
La diferencia en el desembolso necesario para acceder a uno u otro vehículo se volvió determinante. Para una persona o una familia que necesita movilidad propia pero no llega a comprar un automóvil, la moto aparece como una alternativa de entrada considerablemente más baja.
A eso se suma el financiamiento. El informe menciona el crédito caro y la mayor morosidad como otro factor que perjudica particularmente al mercado automotor. Con tasas elevadas y mayores restricciones para obtener financiación, se reduce el universo de personas que pueden afrontar la compra de un auto.
En una moto, en cambio, el monto necesario es sensiblemente menor y existen esquemas de financiación específicos. La oferta comercial disponible en La Plata da cuenta de ese escenario: concesionarias locales promocionan actualmente planes en cuotas, incluso sin anticipo, como una de las herramientas para acceder a una primera moto.
De esta manera, la moto empieza a funcionar como una suerte de escalón intermedio: para muchos usuarios ya no representa solamente una alternativa al automóvil, sino la posibilidad concreta de contar con movilidad propia.
LAS IMPORTACIONES Y EL DÓLAR
Hay otros dos factores económicos que ayudan a explicar el fenómeno. Bitácora PyME menciona la apertura comercial y el abaratamiento de componentes, a partir de la reducción de aranceles y una mayor flexibilización para importar partes y conjuntos.
La diferencia en el gasto necesario para acceder a uno u otro vehículo es determinante
A eso agrega el efecto de un peso apreciado, ya que un dólar relativamente más barato en términos locales reduce el costo en pesos de componentes importados y de las motos ensambladas.
Ambas variables contribuyen a mejorar la ecuación de las motos frente a otros medios de movilidad y se combinan con una ventaja que aparece después de la compra: mantenerlas también suele resultar menos costoso.
Combustible, seguro y mantenimiento representan gastos menores que los de un automóvil. En un contexto en el que el costo mensual del vehículo pesa cada vez más sobre el presupuesto familiar, esa diferencia puede terminar inclinando la balanza.
TAMBIÉN COMPITE CON EL COLECTIVO
Pero el fenómeno no se explica únicamente por personas que reemplazan el auto por una moto. Uno de los aspectos más interesantes de los datos es que las dos ruedas también comienzan a competir con el transporte público.
El informe vincula esta transformación con la quita de subsidios y la recomposición tarifaria de los colectivos. A medida que aumenta el costo de viajar todos los días, la comparación entre el gasto mensual en transporte público y el mantenimiento de una moto empieza a cambiar.
Los números del AMBA muestran al mismo tiempo una marcada reducción de pasajeros. En enero de 2026, la cantidad de usuarios de colectivos estuvo 19 por ciento por debajo de enero de 2025.
La comparación histórica resulta todavía más contundente: hubo un 24 por ciento menos de pasajeros que en enero de 2024, un 33 por ciento menos que en 2023 y un 16 por ciento menos que en 2016, de acuerdo con los datos reproducidos por Bitácora PyME.
La caída no fue uniforme entre los diferentes grupos de líneas. Frente a 2025, las bajas consignadas en el informe van desde el 3 hasta el 22 por ciento, dependiendo del segmento analizado.
Las cifras plantean una tendencia relevante para analizar lo que ocurre en la Ciudad: la moto empieza a competir simultáneamente con el automóvil y con el transporte colectivo.
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