A la ecuación tradicional de comprar un vehículo para trasladarse se agregó además otro elemento: la posibilidad de generar ingresos con la propia moto.
El crecimiento de Uber Moto y DiDi Moto abrió un nuevo mercado para quienes utilizan las dos ruedas para transportar pasajeros. A eso se suman Rappi, PedidosYa, los servicios de mensajería y el enorme universo de entregas a domicilio que se consolidó durante los últimos años.
La diferencia es importante porque modifica la decisión económica detrás de la compra. La moto deja de ser exclusivamente un gasto destinado al transporte y puede convertirse también en una herramienta de trabajo capaz de contribuir al pago de sus propias cuotas, combustible, seguro y mantenimiento.
Para un joven que necesita movilizarse y al mismo tiempo busca generar ingresos, esa doble función puede resultar decisiva.
También pesan cuestiones estrictamente urbanas. La moto consume menos combustible, requiere menos espacio para estacionar y puede ofrecer menores tiempos de traslado en zonas congestionadas. En una ciudad como La Plata, donde el tránsito en el casco urbano se vuelve particularmente intenso en las horas pico, esas ventajas adquieren un peso adicional.
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