Mientras artistas, músicos y fanáticos expresan su dolor en todo el país, en La Plata la despedida ya comenzó a tomar forma. Miles de jóvenes ricoteros se concentraron este viernes por la noche en la tradicional esquina de 7 y 50, donde colgaron banderas, desplegaron estandartes y comenzaron a entonar clásicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El homenaje se fue transformando con el correr de las horas en una verdadera misa ricotera a cielo abierto. Entre aplausos, abrazos y muestras de emoción, los presentes cantaron canciones emblemáticas del repertorio redondo mientras una banda interpretaba covers que eran acompañados por la multitud.
Familias enteras, grupos de amigos y seguidores llegados desde distintos puntos de la región se sumaron a la convocatoria espontánea, que convirtió al centro platense en un punto de encuentro para recordar al artista que marcó a varias generaciones.
La esquina de 7 y 50 se transformó así en el epicentro de una despedida cargada de emoción, donde las canciones, las banderas y los recuerdos se mezclaron para rendir homenaje a una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino.
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