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Escribir cartas a mano vuelve a ser una moda: la emotiva historia de Abril y su abuela en La Plata

En plena era de los mensajes instantáneos, una misiva perdida permitió reconstruir la historia de éstas dos vecinas de la ciudad.

Por Redacción

Durante años, escribir una carta a mano fue una de las maneras más habituales de comunicarse con familiares, amigos y personas queridas. Había que elegir el papel, buscar una lapicera, pensar las palabras y esperar que el mensaje llegara a destino. Hoy, cuando gran parte de las conversaciones transcurren por WhatsApp y las redes sociales, ese ritual parece recuperar un lugar que muchos creían perdido.

El fenómeno se manifiesta en distintos lugares del mundo a través de clubes postales, cafeterías dedicadas a la correspondencia y talleres que proponen volver a escribir sobre papel. La búsqueda de experiencias más personales, la creatividad y el deseo de alejarse por un momento de las pantallas explican parte de este renovado interés.

Argentina también forma parte de esta tendencia. Y una historia ocurrida en La Plata permite entender por qué una carta puede tener un valor que va mucho más allá de las palabras.

Una vecina encontró en las inmediaciones de 29 y 60 una carta de cumpleaños dirigida a una abuela llamada Silvia. El mensaje, escrito por una nieta llamada Abril, contenía expresiones de cariño que despertaron curiosidad y movilizaron a quienes conocieron el hallazgo.

La publicación se compartió con la esperanza de encontrar a sus protagonistas. La búsqueda tuvo un desenlace inesperado: Abril no era una nena pequeña, como muchos imaginaban, sino una adolescente de 16 años que reconoció inmediatamente su letra.

La historia de Abril y Silvia: una carta perdida que emocionó a La Plata

La carta había sido escrita por Abril Liliana Docters Márquez para su abuela Silvia Graciela Fontana. Entre sus palabras aparecía una promesa que resumía el vínculo entre ambas: “¡Si algún día precisas algo, vos sabes que yo voy a estar siempre para ayudarte!”. Esas líneas salieron con lo que Abril llama “Mi letra de doctor” porque estaba recién aprendiendo a hacerla y porque considera que “Tu letra es lo que sos vos en parte”, “No es lo mismo la letra de celular o de computadora porque es una parte de los que sentís pero no es tu letra”.

Cuando la joven se enteró de que estaban buscando a la autora de aquella nota, sospechó que podía tratarse de ella. El nombre, el lugar donde había aparecido y, especialmente, la forma de escribir le resultaron familiares.

“Vi que publicaron una carta de una nena llamada Abril a su abuela. Creo que podría ser yo. Tiene mi letra y es como yo me expreso”, contó y agregó que si bien ella siente que “es a mi a quién tienen que acompañar, a mi me gusta acompañar a mi familia cuando están atravesando un momento triste y es como que no me gusta que esté triste y le hago saber que tiene toda mi confianza para apoyarse en mi”.

La adolescente explicó que escribirle a Silvia es una costumbre que mantiene desde que era chica. Lo hace para distintas ocasiones especiales, entre ellas el Día de la Madre, el Día de la Abuela y los cumpleaños. Incluso tiene una manera particular de decorar sus mensajes: les dibuja corazones.

La confirmación llegó después de conversar con su abuela. Silvia explicó que suele llevar en su cartera algunas de las cartas que recibe de Abril y que probablemente una de ellas se había perdido durante alguno de sus recorridos. “A Abril la amamos desde que estaba en la panza de su mamá”, dice Silvia con la emoción a flor de piel. Anela que esta relación “perdure en el tiempo y que es muy lindo tenerla”.

Silvia no recordaba esa carta en particular pero cuando la vio la impactó y no dudó que era de Abril. Ella tiene esa costumbre de guardar y llevar cartas y notas de sus seres queridos encima. “Fue hermoso encontrarla y recuperarla porque es lindo que uno conserve lo que ella puede trasmitir”.

“Esta es una familia que se manda cartas, lo hacían nuestros hijos habitualmente en todos los cumpleaños pero Abril tiene su personalidad y es una persona muy emotiva y sensible. A mi me gusta escribir mucho y de alguna manera lo mamo de la familia”, asevera la abuela en relación a esta costumbre.

Aunque no viven en el mismo barrio, ambas habían pasado varias veces por las inmediaciones de 29 y 60. Abril vive en Villa Elvira y concurre a La Legión, la escuela ubicada en 12 y 60.

Para la adolescente, descubrir que su abuela conserva esos mensajes fue motivo de una enorme alegría. No le sorprendió que Silvia guardara sus escritos, porque sabe que tanto ella como su abuelo Walter siempre valoraron esas pequeñas demostraciones de afecto.

“Que sepan y lo guarden es como un abrazo al alma, es saber que lo estoy haciendo bien, siendo buena nieta, hermana, amiga, sobrina, hija”, expresó.

La repercusión de la historia también reforzó sus ganas de continuar con ese hábito. “Me hace sentir que tengo que seguir haciendo cartitas”, reconoció.

Por qué las cartas manuscritas vuelven a despertar interés

La historia platense coincide con un movimiento que se extiende por diferentes países. Cada vez aparecen más iniciativas que recuperan el intercambio postal y proponen una alternativa a la comunicación digital.

En París, Café Pli abrió sus puertas en 2024, inspirado en un establecimiento similar de Seúl. Allí los visitantes pueden escribir mensajes para enviarlos inmediatamente o programar su entrega hasta 20 años después.

En Singapur, Postboy Coffee comenzó a funcionar con una propuesta particular: permitir que las personas se envíen postales a sí mismas para recibirlas en el futuro.

También crecieron los llamados mailclubs o clubes postales. Funcionan mediante suscripciones que permiten recibir mensualmente sobres físicos con contenidos preparados por artistas, ilustradores y otros profesionales.

Un relevamiento realizado este año por Mail Club Hub identificó más de 1000 clubes activos en más de 20 países. Según ese informe, nueve de cada diez realizan envíos mensuales y el precio promedio de las suscripciones ronda los 10 dólares.

El interés también se refleja en las búsquedas digitales: de acuerdo con Google Trends, las consultas relacionadas con los mailclubs aumentaron un 700% durante el último año.

En este movimiento participa The Sunday Letter Project, una red internacional integrada por más de 100 cafés, librerías y papelerías que promueven la correspondencia. Posdata, un espacio argentino, forma parte de esa comunidad.

Un vínculo familiar construido entre cartas, viajes y recuerdos

La historia de Abril y Silvia tiene raíces mucho más profundas que aquella carta encontrada en la calle.

La abuela y su marido, Walter, estuvieron presentes en la vida de su nieta desde antes de su nacimiento. Los padres de Abril tenían 19 y 20 años cuando ella llegó al mundo y, durante un período, vivieron en la casa de sus abuelos.

Esa convivencia permitió que Silvia y Walter acompañaran de cerca su crecimiento y compartieran numerosas experiencias familiares.

“Con Abril, tanto su abuelo Walter como yo hemos tenido una relación muy hermosa, presente desde que estaba en la panza de su mamá y después fue todo para nosotros”, recordó Silvia.

Los viajes también ocuparon un lugar especial en esa historia. La abuela contó que solían recorrer distintos destinos juntos y que su marido no quería organizar ninguna salida sin la compañía de su nieta.

“Mi marido no aceptaba hacer un viaje sin ella”, recordó al hablar de aquellos momentos compartidos.

Hace dos años, Walter falleció. Su ausencia continúa siendo dolorosa para Abril, pero muchos de los recuerdos de la vida familiar permanecen presentes en las experiencias que compartieron.

Las cartas también forman parte de ese legado afectivo. Silvia guarda con cariño los mensajes de su nieta y suele llevar algunos consigo, como pequeños recuerdos que puede volver a leer en cualquier momento.

Para Abril “Hay que salir un poco de la tecnología porque al encerrarnos en eso perdemos cosas maravillosas en el mundo. Si bien escribe en papel y en computador porque es escritora y le encanta escribir, no duda al decir que “El papel es muy distinto. Es tu letra, es lo que sos vos en parte”.

Silvia está segura de que el es muy importante dejar ese mensaje de “Acá estoy o si me necesitas voy a estar porque yo se que ella va a estar siempre como yo voy a estar siempre para ella "y agrega: “Una siempre cartita puede haber servido para decir ¿yo le escribí a mi papá o a mi mamá? Y queda en el tiempo.Eso es memoria y nosotros luchamos por la memoria”.

Por qué escribirle una carta a una abuela puede convertirse en un regalo inolvidable

Entre todas las posibilidades que ofrece la correspondencia, hay un gesto sencillo que conserva una enorme carga emocional: escribirle una carta a una abuela.

A diferencia de un mensaje enviado por teléfono, una nota manuscrita requiere tiempo y dedicación. Hay que pensar qué decir, elegir las palabras y preparar algo que otra persona pueda conservar.

Una carta escrita de puño y letra también puede transformarse en un objeto familiar que se guarda durante años. Se vuelve un recuerdo al que es posible regresar, releer y compartir con otras generaciones.

Para quienes crecieron intercambiando correspondencia, recibir una nota física puede despertar recuerdos de otras épocas. Y para los más jóvenes representa una oportunidad de descubrir una manera diferente de demostrar cariño.

La historia de Abril y Silvia en La Plata refleja precisamente ese valor. Una carta que se perdió en la calle terminó revelando una relación construida a través de los años, los viajes, los recuerdos y las pequeñas demostraciones de amor.

En tiempos de respuestas inmediatas y conversaciones que desaparecen entre cientos de notificaciones, escribir unas líneas sobre papel puede convertirse en una forma de decirle a alguien que es importante. Y, como demuestra la experiencia de esta abuela, también puede ser un recuerdo que acompañe toda la vida.

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