Las restricciones en la venta de GNC ya llevan ocho días en La Plata y la Región y, lejos de normalizarse, el escenario se volvió cada vez más complicado. Largas filas, estaciones que agotan rápidamente sus cupos y conductores que después de esperar más de una hora llegan al surtidor y encuentran el cartel de “no hay más GNC” forman parte de una postal que volvió a repetirse durante los últimos días.
La escasez afecta especialmente a quienes utilizan el gas natural comprimido como herramienta de trabajo. Taxistas, remiseros, fleteros y choferes de aplicaciones deben recorrer distintos puntos de la Ciudad en busca de combustible, con el riesgo de perder buena parte de la jornada en una fila o directamente quedarse sin poder cargar.
A esto se suma el fuerte impacto económico. Un taxista consultado ayer por este diario aseguró que resulta inviable reemplazar el GNC por nafta debido al costo que representa para una actividad en la que los ingresos se calculan jornada por jornada.
“Es imposible usar nafta en lugar de GNC por el costo elevado que representa para las recaudaciones que se hacen jornada tras jornada. Bajó a la mitad la demanda de viajes y se siente en el bolsillo”, explicó.
La situación también repercute entre los conductores de aplicaciones. En ese sector, donde la continuidad de los viajes es clave para obtener una buena recaudación, quedarse sin combustible implica perder viajes y tiempo de trabajo.
“La escasez de GNC nos lleva a perder varios viajes por quedarnos sin combustible”, contó uno de los choferes consultados.
El problema se hizo visible nuevamente en las estaciones habilitadas para vender GNC, donde las filas llegaron a extenderse durante varias cuadras. En algunos casos, los conductores permanecieron más de una hora esperando para cargar y se encontraron con que el cupo diario se había agotado justo cuando llegaban al surtidor.
La Región cuenta habitualmente con unas 40 estaciones que comercializan GNC. Sin embargo, bajo el actual esquema de restricciones, sólo alrededor de una decena permanece habilitada para vender el combustible debido a los contratos de suministro y a los cupos establecidos.
Las estaciones que tienen contratos no interrumpibles también están sujetas a los metros cúbicos contratados. Algunas cuentan con un cupo de hasta 4.000 metros cúbicos diarios, mientras que otras disponen de entre 1.000 y 2.000. Una vez agotado ese volumen, los surtidores dejan de funcionar hasta la siguiente jornada.
En La Plata, la estación de 32 entre 5 y 6 es la que cuenta con un cupo de 4.000 metros cúbicos. Otras de las restantes bocas habilitadas se encuentran en avenida 131 y 60; avenida 31 y 67; Plaza España; 17 y 532; 120 y 526; 19 y 520; diagonal 74 entre 57 y 58; avenida 13 y 520; 13 y 530, y diagonal 73 y bulevar 84, con cupos que oscilan entre 1.000 y 2.000 metros cúbicos.
Por qué sigue la restricción de GNC en La Plata
Según explicaron fuentes vinculadas al sistema energético, el escenario no responde únicamente a las bajas temperaturas. Existe una relación directa entre el frío y el comportamiento de la demanda de gas en los hogares y otros usuarios prioritarios, como escuelas y hospitales.
“No es lo mismo el consumo con frío y días grises, húmedos y lluviosos consecutivos que jornadas frías o frescas con sol, donde el consumo baja sensiblemente”, explicó una fuente del sistema energético.
Desde Camuzzi, en tanto, señalaron que se trata de una combinación de factores y que lo determinante es el comportamiento de la demanda. “Es una combinación donde lo que importa es cuál es el comportamiento de la demanda respecto al consumo. Se trata de un equilibrio del sistema con diversos componentes”, indicaron.
La empresa había explicado anteriormente que las restricciones buscan garantizar el abastecimiento de los usuarios residenciales durante los períodos de mayor demanda. En ese contexto, se limita el suministro a estaciones de servicio y también se ven alcanzadas determinadas industrias.
Por ahora, no hay una fecha concreta para el levantamiento de las restricciones. Mientras tanto, quienes dependen del GNC para trabajar afrontan una semana más de incertidumbre, con más tiempo perdido en las filas, mayores costos y menos posibilidades de completar una jornada normal.
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