Aquel 3 de octubre de 1976, cuando Graciela “entró en trabajo de parto”, recuerda Miguel Ángel, “yo fui a buscar a quien era su pediatra y mi amigo desde la infancia, Francisco ‘Chipo’ Ungaro”. El vivía en los monoblocks de Parque Saavedra, a donde Blesa llegó apurado, para prenderse al timbre con desesperación.
“Luego me contó que al escuchar el timbre con tanta insistencia se despidió de la mujer, convencido de que eran los militares, que venían a buscarlo”, cuenta Miguel. Francisco era el tío de Horacio, uno de los adolescentes asesinados en La Noche de los Lápices.
“Siempre recalco que nuestros padres eran profesores universitarios cuando nosotros nacimos; tenían 28 y 34 años y vivieron todo el horror del proceso militar”, destaca Rogelio, de militancia radical durante toda su vida. “Haber nacido y tener identidad en esa época debería ser lo normal, pero no lo era. Nosotros cumplimos 50 años”, dice, “igual que el Golpe Militar”.
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