La llegada de BTS a La Plata genera una enorme expectativa entre sus fanáticas, que comenzaron a acercarse al Estadio Único Diego Armando Maradona para disfrutar de los recitales. Sin embargo, a pocas cuadras del escenario, la situación se vive de una manera muy diferente: vecinos y comerciantes de la zona denuncian complicaciones para circular, trabajar y desarrollar sus actividades cotidianas por el operativo dispuesto en los alrededores del predio.
Tal como había reflejado EL DÍA el pasado domingo, el malestar en el barrio ya se hacía sentir por la colocación de vallados y los cortes que, según los vecinos, amenazan con dejarlos prácticamente encerrados durante los espectáculos. Con el movimiento que generan los recitales, las quejas apuntan ahora también a las dificultades para recibir proveedores, el descenso de las ventas y la falta de información sobre las restricciones.
En la esquina de 32 y 20, Alan, comerciante de una forrajería, describió el panorama con preocupación. “Es un caos, esto nos complica un montón. Muchos clientes vienen en auto y se les complica. A nosotros nos mata más esto a fin de mes. Nadie nos avisó nada, aparte de la franja horaria”, expresó.
El comerciante explicó que las restricciones interfieren directamente con el funcionamiento del local, que abre sus puertas a las 8. “Los proveedores nos traen las bolsas y no pueden pasar”, señaló, al referirse a los inconvenientes para recibir mercadería en una actividad que depende del ingreso de productos y de la circulación de clientes.
Aunque reconoció que el comportamiento del público hasta el momento no fue el principal problema, cuestionó la organización del operativo. “Decí que el público es tranquilo, porque en otros recitales nos hacían pis afuera del comercio todo”, recordó.
Y agregó: “La verdad, muy poca organización. Acá nadie controla nada, hubo choques, la gente se peleaba. Nadie hace nada”.
Menos ventas y dificultades para trabajar
A pocos metros, sobre la esquina de 32 y 21, un fletero también manifestó su preocupación por el impacto de los espectáculos en la actividad diaria. Según explicó, el movimiento habitual del negocio se vio alterado y tuvieron que recurrir a otra sucursal para poder continuar trabajando.
“Se complica laburar así, pero no queda otra, tenemos otra sucursal. Ahora estamos parando ahí. Es la primera vez que nos sucede. Está complicado, vamos a ver cómo sigue todos estos días. Arrancó muy temprano”, relató.
El trabajador sostuvo que las restricciones no afectan solamente a quienes tienen sus locales sobre las calles alcanzadas por los vallados, sino también al conjunto de la actividad comercial del barrio.
“Al comercio nos afecta mucho. Estamos tratando de llevar el día a día y se acorta un montón todo poniendo vallas. La gente no puede usar la plaza, ni nada”, cuestionó.
En ese sentido, remarcó que la realización de los recitales representa un perjuicio para quienes no participan de los espectáculos ni tienen una actividad vinculada con ellos. “Estos espectáculos repercuten totalmente en toda la sociedad, para nosotros que no somos parte. Nos baja mucho la venta a nosotros. No nos beneficia en nada, solo nos perjudica todo esto”, afirmó.
El reclamo de los vecinos: entrar y salir de sus casas
El malestar también alcanza a quienes viven en las inmediaciones del estadio y deben convivir con el operativo durante las jornadas de recitales. Una vecina de la misma cuadra expresó su indignación por las dificultades que, según aseguró, enfrenta para ingresar a su vivienda y utilizar su propio garaje.
“Esto es una vergüenza. Yo estoy de acuerdo con que hagan los recitales, pero cada uno como ciudadano, porque a nosotros nos van a cerrar el ingreso a mi casa”, sostuvo.
La mujer consideró que la realización de un espectáculo masivo no debería impedir el desarrollo normal de la vida de quienes residen en el barrio. “Los vecinos somos demasiado buenos, porque no podemos salir a trabajar porque hay un show. No me parece”, expresó.
Además, cuestionó que las complicaciones se repitan ante distintos acontecimientos multitudinarios, tanto recitales como partidos de fútbol. “Esto es un desastre, recital o partido de fútbol, porque no te dejan entrar, ni sos libre de entrar a tu casa”, afirmó.
La vecina también contó que tiene un vehículo y que las restricciones le generan problemas para guardarlo en su propio garaje. “Yo tengo auto y no puedo guardarlo en mi garaje”, explicó.
“Esto es una problemática, pero no dejar a los que vivimos acá es una locura”, concluyó.
El desafío de convivir con los grandes espectáculos
La llegada de BTS vuelve a poner sobre la mesa una discusión que aparece cada vez que La Plata recibe eventos de gran convocatoria: cómo organizar los operativos de seguridad y circulación sin afectar de manera desmedida a quienes viven y trabajan en las zonas cercanas.
El movimiento de fanáticas, los cortes de tránsito y la instalación de vallados forman parte del despliegue que acompaña a un espectáculo de estas características. Pero para los comerciantes que dependen de sus clientes habituales y los vecinos que necesitan entrar y salir de sus casas, las consecuencias se traducen en problemas concretos.
Mientras la ciudad se prepara para vivir nuevas jornadas de recitales, los testimonios recogidos en las inmediaciones del estadio exponen la otra cara del fenómeno BTS: la de quienes no forman parte del espectáculo, pero deben adaptar su rutina, afrontar dificultades para trabajar y reclamar condiciones que les permitan mantener su vida cotidiana.
El pedido de fondo es que la organización contemple también las necesidades del barrio y garantice información clara, circulación posible y acceso a las viviendas durante los operativos.
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