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Lo que enseñan los estudios de Farrington

Por Redacción

Para comprender si una persona comenzó a delinquir en la adultez o simplemente fue detectada muchos años después, el antropólogo y profesor de Criminología de la UNLP, Fabián Quintero, sostiene que es necesario observar las trayectorias delictivas a lo largo del tiempo y no quedarse únicamente con la edad que figura en una ficha penitenciaria.

Como antecedente cita uno de los estudios más importantes de la criminología mundial: el Cambridge Study in Delinquent Development, iniciado en Gran Bretaña por Donald West y continuado por el criminólogo David Farrington. La investigación siguió durante varias décadas a 411 niños de Londres, entrevistándolos periódicamente y sumando información aportada por sus familias, escuelas, parejas y registros oficiales.

Ese seguimiento permitió reconstruir cómo comenzaban, evolucionaban, se interrumpían o terminaban las carreras delictivas.

Los resultados mostraron que quienes se iniciaban en el delito a edades tempranas tendían, en promedio, a desarrollar trayectorias más largas y persistentes. Sin embargo, también aparecieron personas cuyo primer delito registrado ocurrió en la adultez.

Allí surgió una conclusión clave: la primera condena no siempre coincide con el primer delito. Al comparar los expedientes judiciales con los relatos de los propios participantes, los investigadores comprobaron que algunos supuestos delincuentes “tardíos” habían cometido hechos mucho antes sin ser descubiertos. En sentido inverso, también encontraron personas que efectivamente habían comenzado a delinquir en la adultez.

Para Quintero, esa experiencia demuestra que los registros oficiales, por sí solos, pueden conducir a interpretaciones equivocadas. Por eso, considera que una investigación similar en la Argentina debería combinar registros policiales, judiciales y penitenciarios con entrevistas de largo plazo para reconstruir la edad del primer delito, la primera detención, las reincidencias, los períodos sin registros, los cambios de modalidad y el lugar que cada persona ocupó dentro de una organización criminal.

Solo así, concluye el especialista, será posible distinguir entre quienes nunca abandonaron el delito, quienes realmente reincidieron después de años de alejamiento y quienes recién comenzaron a delinquir en edades avanzadas.

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