El fenómeno climático de El Niño ya se hace sentir en el cordón flori-frutihortícola platense. Tras varias semanas marcadas por lluvias persistentes, el exceso de humedad y la escasa presencia de sol, los productores comienzan a notar el impacto en los cultivos: retrasos en el crecimiento, problemas en la floración y, en algunos casos, ya se registran pérdidas en las plantaciones.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya había anticipado un escenario adverso e incluyó a La Plata, Berisso y Ensenada entre las zonas con mayores probabilidades de lluvias normales o superiores a lo habitual.
Con el trimestre en marcha y frente a un panorama que empieza a confirmar las previsiones meteorológicas, la situación refuerza la preocupación en el cinturón verde local.
Alberto Pate, vicepresidente de la Asociación de Productores Hortícolas de La Plata, sostuvo que aún no hay un panorama definitivo, pero confirmó que el impacto es inevitable. “Se atrasa tanto la siembra como la cosecha. Aunque no haya inundaciones, igual hay pérdidas”, explicó. En este momento del año, precisó, la producción se concentra en verduras de hoja, que son especialmente vulnerables: “Si está a campo, prácticamente se pierde; lo que está bajo cubierta se retrasa”.
Pate también subrayó que no todos los productores cuentan con las mismas condiciones para enfrentar este escenario climático. “Esperemos que el tiempo acompañe a los productores. Porque algunos pueden estar mejor preparados, pero la gran mayoría no está en esas condiciones. Cuando estos problemas climáticos afectan a la mayoría, no es nada bueno para nadie”, sostuvo.
La hoja verde, las más golpeadas
A medida que las condiciones climáticas adversas se sostienen, en el sector coinciden en que la producción ya está siendo afectada.
Salvador Vides, productor local, describió un escenario complejo tanto para los cultivos a cielo abierto como para los que se desarrollan bajo invernadero. “Está resintiendo todo lo que está a la intemperie, pero también lo que está bajo cubierta”, explicó. En su caso, los efectos del clima ya empezaron a verse: “La lechuga es muy delicada. Con que no haya sol suficiente se afecta. Ya perdí dos canteros completos”, señaló.
Entre las plantaciones más comprometidas, según detalló, aparecen las de ciclo largo, como tomate, pimiento, berenjena, pepino y chaucha, cuya producción se proyecta hacia la primavera. “Las plantas crecen, pero no florecen o no llegan a dar su fruto. Si se las cuida, pueden sobrevivir, pero la producción se retrasa”, explicó. En tanto, a corto plazo, el impacto se concentra en las verduras de hoja, especialmente la lechuga y la espinaca, que son más sensibles a la falta de luz y al exceso de humedad.
Además, remarcó que el daño no es solo en la cantidad: “Se desperdicia mucho, pero la calidad también puede empeorar, aunque los precios seguirán bajos porque el consumo no repunta”, indicó.
El retraso es el principal efecto
Desde la zona de Lisandro Olmos, Nazario Ramos coincidió en que el principal problema, por ahora, es el retraso. “Hoy no puedo hablar de pérdidas, pero sí de retrasos y de plantas afectadas por la falta de luz”, señaló. En particular, sostuvo que los cultivos de fruto, como el tomate, se ven perjudicados por la escasa radiación solar: “La planta se va en vicio, crece en hoja pero le cuesta agarrar la floración”.
El productor precisó que la humedad también genera complicaciones sanitarias en los cultivos. “Todo lo que es plantación de invierno-primavera, como tomates, zapallitos y pepinos, se ve afectado porque el crecimiento no es el mismo sin sol”, explicó. A eso se suma la aparición de enfermedades vinculadas al exceso de agua, que pueden dañar las plantas y reducir su calidad.
Ramos, además, puso el foco en las dificultades operativas que genera la humedad en los campos. “Hoy no se puede entrar a preparar la tierra. Si quisiera sembrar en una semana, ahora tengo que esperar hasta 30 días”, señaló.
Además, advirtió que la situación podría agravarse si continúan las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño y cuestionó la falta de obras hidráulicas en la zona productiva. Según planteó, la ausencia de mantenimiento en arroyos y canales dificulta el escurrimiento del agua y termina afectando a las quintas. “El problema de los desagües es algo que venimos reclamando hace años. Es una de las obras principales que necesita el cordón hortícola”, remarcó.
Las flores también bajo presión
En el sector florícola, Silvio Pérez, productor de Abasto, explicó que la humedad generada por las lluvias ya comienza a afectar a las plantas bajo invernadero. “Se están pudriendo algunas plantas por el exceso de humedad del ambiente”, señaló.
El productor trabaja con variedades como San Vicente y Astromelia, y aclaró que las pérdidas todavía son bajas y rondan el cinco por ciento de la producción. Sin embargo, advirtió que si las condiciones se mantienen durante varios días más, la situación podría agravarse y generar mayores daños.
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