Aunque muchos atribuyen el resultado exclusivamente a los nervios, fuentes de la Municipalidad aseguran que la mayoría de los rechazos responde a errores que podrían evitarse con una preparación adecuada. En el examen teórico, las mayores dificultades aparecen en preguntas vinculadas con prioridades de paso, velocidades máximas, señalización vial y normas básicas de seguridad. La evaluación está dividida en bloques e incluye preguntas eliminatorias.
En la prueba práctica, en cambio, existen faltas que determinan la desaprobación inmediata. Entre ellas se encuentran no utilizar correctamente las luces de giro, olvidar las balizas cuando corresponde o cometer errores graves durante las maniobras obligatorias. También son frecuentes las fallas al estacionar, los toques a conos o vallas, las maniobras inseguras y el desconocimiento del recorrido establecido por los inspectores. Por eso recomiendan no presentarse hasta dominar completamente las maniobras básicas y, en lo posible, practicar con el mismo vehículo que se utilizará para rendir.
El objetivo, remarcan, no es aumentar la cantidad de desaprobados sino garantizar que quienes obtengan la licencia cuenten con los conocimientos y la experiencia mínima necesaria para circular de manera segura.
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