Médicos de cabecera y odontólogos de PAMI llevarán a cabo desde mañana un paro nacional de 96 horas, que se extenderá hasta el viernes 16 de octubre, luego de varios meses meses de reclamar un significativo retraso en sus ingresos y los altos costos de los materiales utilizados en consultorios.
La medida de fuerza fue convocada por la Asociación de Profesionales de la Salud (APPAMIA), que exigen una actualización del monto fijo mensual que reciben por cada afiliado debido a que, al momento, los médicos de cabecera obtienen $2.700 por cada uno y reclaman elevarlo a $4.500, mientras que los odontólogos cobran $374 por paciente y piden un piso de entre $1.500 y $3.000. Tras le feriado de este lunes, con esta medida de cuatro días completos de cese de tareas en todo el país, los profesionales denuncian que sus ingresos reales “cayeron a la mitad desde abril”. Cabe destacar que este reclamo se suma al que vienen sosteniendo los farmacéuticos, quienes denuncian una deuda en los pagos.
Es por eso que la medida de fuerza tendrá un fuerte impacto en La Plata, que afecta a los jubilados. Es que durante las jornadas de paro, anunciaron que quedarán suspendidos todos los turnos programados, las consultas de rutina, las derivaciones a especialistas y las transcripciones de recetas habituales e informaron que los únicos servicios garantizados serán las guardias mínimas y las recetas consideradas de urgencia médica.
Para aquellos pacientes que tengan agendado un turno en alguno de estos días, las entidades médicas recomiendan comunicarse previamente con el profesional con el que se atienden regularmente para confirmar la reprogramación de la consulta o práctica médica.
La crisis del PAMI
Como viene informando EL DIA, el PAMI atraviesa una dura crisis y ua vez más los jubilados de nuestra zona padecen la compleja situación, con una cobertura que les ofrece turnos cada vez más espaciados para con los médicos de distintas especialidades —entre ellas la odontológica—, además de tener que elegir qué medicamentos llevar a la hora de ir a las farmacias.
La situación es compleja en todo el proceso: los médicos se quejan porque reciben una cápita mensual de 2700 pesos; los odontólogos, de que la que reciben por igual concepto es de 374 pesos. La situación llegó a un punto límite con las medidas de acción directa que tomaron los profesionales de la salud.
En este contexto, el frente farmacéutico no escapa al escenario de tensión existente. A los atrasos en los pagos de las prestaciones por parte de la obra social nacional se suma un fenómeno social alarmante en los mostradores de las farmacias: la imposibilidad económica de los pasivos de completar los tratamientos prescriptos. No es la primera vez que se vuelven visibles las dramáticas dificultades que enfrentan las personas de mayor edad para adquirir medicamentos. Existen reclamos de afiliados y de entidades médicas y farmacéuticas que son de vieja data. Y aquí se habla de una franja social que cobra en su mayor parte jubilaciones y pensiones extremadamente bajas. Algo que, por ejemplo, los obliga mes tras mes a «seleccionar» cuál de los remedios compran y cuáles no.
Como principio rector irrenunciable, debiera enfatizarse que no puede verse retaceada en modo alguno la atención y el acceso de las personas mayores a los remedios que su salud reclama. En el caso del PAMI, no debiera dejarse de lado que son los afiliados quienes, con sus aportes mensuales, permitieron su creación y sostenimiento.
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