Enviado especial (Atlanta, Estados Unidos) .- El color, el calor y el ruido de los bombos transformaron por unas horas las calles de Atlanta en una sucursal de cualquier tribuna del fútbol argentino. En medio de la marea de camisetas celestes, se encuentran hinchas de Gimnasia y Estudiantes para alentar a la Selección en un nuevo banderazo en la previa del partido ante Egipto por los octavos de final.
Mario Canavessi, un entrerriano que lleva la pasión por partida doble: el amor por el país y una devoción inquebrantable por Gimnasia, a pesar de vivir a más de 350 kilómetros de La Plata. Nacido y criado en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Mario sintetizó el sentimiento del futbolero del interior que rompe las barreras de la distancia para estar cerca de sus grandes amores. A pesar de vivir lejos de las diagonales platenses, su vínculo con el Lobo es absoluto y se mantiene activo cada fin de semana. “De Gimnasia se nace. El sentimiento no se termina ni se explica”, confesó con una sonrisa en los labios, contagiado por el clima festivo de Atlanta pero con el pensamiento firmemente anclado en el Bosque.
Para él, la distancia geográfica es apenas un detalle administrativo. “Lo sigo a la distancia y voy también a La Plata. Tengo platea permanente. Cuando puedo voy y, si no, se la cedo a mis amigos del grupo 'Vamos Gimnasia'. ¡Siempre colaborando con el club, de toda la vida!”, relató con orgullo sobre el lazo que lo une a la institución y a su grupo de pertenencia tripero.
Esa misma intensidad con la que vive el día a día del club de sus amores se traslada ahora al plano internacional. Instalado en la sede del próximo encuentro de Argentina, Canavessi detalló su itinerario de cancha y camaradería: “Vemos el partido de la selección mañana. Nos quedamos hasta el domingo. Sufrimos como cuando vemos a Gimnasia”, comparó entre risas.
Viajar a una Copa del Mundo desde la Argentina representa un desafío económico de proporciones. Al ser consultado sobre el esfuerzo económico y los gastos totales para costear los pasajes, la estadía y las codiciadas entradas en dólares, el entrerriano apeló a la picardía para esquivar los números finos. “Mejor no hablar de ciertas cosas”, respondió en un tono sumamente jocoso.
Mario y sus amigos se pierden nuevamente entre los cantos del banderazo, agitando los brazos y prometiendo dejar la garganta en la tribuna de Atlanta. Mañana será el turno de la Selección, pero en el corazón de este entrerriano, el azul y blanco de Gimnasia sigue flameando tan alto como la bandera nacional.
Néstor, de 74 años e hincha del Pincha, es oriundo de Ensenada y llegó solo a Estados Unidos para acompañar a la Selección en esta Copa del Mundo. Al ser consultado, explicó: "Todo se puede. Soy fanático de Estudiantes y de la Selección, voy a todos lados con ellos. Siempre viajo solo".
Respecto a los diferentes valores que hay en el Mundial, reconoció: "Respecto a la materia económica, no está caro, pero hay que saber buscar. Hay gente vendiendo reventa en 1.500 o 1.600 dólares". Y añadió de cara al partido de mañana: "Si, ya la tengo. Estoy en el Sector 1, justo atrás del arco. La pagué 1.800 dólares. Para ser el Sector 1 está bien, digamos que es "barata" para esa ubicación. Allá (en la reventa oficial o externa) está muy cara, pero acá se pudo conseguir mejor".
"Está un poco flojo atrás, pero pienso que le vamos a ganar a Egipto", analizó sobre el presente de la Selección. Posteriormente, al ser consultado por su estadía, afirmó: "Si Argentina llega a la final, me quedo hasta el 19".
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