Dallas (Enviado Especial).- Los Fan Fest se han consolidado como el corazón latente de cada ciudad sede del Mundial, transformándose en el termómetro oficial de la pasión de los hinchas que viajan sin entrada. Dallas no fue la excepción a la regla y desde temprano el recinto se encontró repleto de miles de argentinos vestidos con la camiseta albiceleste que convirtieron al predio en una embajada del territorio nacional.
En la ciudad estadounidense, la FIFA diseñó un espacio vanguardista: un estadio techado y abierto a la vez, con capacidad para unas tres mil personas, pensado no solo para observar los partidos en pantallas gigantes, sino como un parque de entretenimiento familiar. El predio cuenta con stands de tecnología 3D, desafíos de fútbol en arcos chicos, tiendas de indumentaria oficial y una variada oferta gastronómica.
“Para ser campeón, hoy hay que ganar”, se escuchaba antes del pitazo inicial frente a Austria. El encuentro, cargado de la típica tensión de las instancias decisivas, expuso al máximo una montaña rusa de emociones que caracteriza a los argentinos.
El momento de mayor dramatismo de la jornada ocurrió promediando el partido, cuando el árbitro sancionó la pena máxima en favor de la Argentina. La expectativa se transformó en un silencio sepulcral mientras Lionel Messi se acomodaba frente a la pelota. Luego de que el capitán errara el penal, el impacto psicológico se sintió de inmediato en Texas: los argentinos presentes en el Fan Fest se agarraron la cabeza en un gesto unísono de desazón y se sentaron en sus butacas, asimilando el golpe en medio de un clima de extrema preocupación.
Sin embargo, la tristeza duró apenas unos minutos, hasta que el astro mundial frotó la lámpara para revertir la historia. Tras el impactante doblete de Messi, que terminó por sellar la victoria y la tranquilidad argentina, el Fan Fest estalló en un delirio colectivo. Los hinchas saltaron de sus asientos y volvieron a copar los pasillos al grito de: “Que de la mano, de Leo Messi, toda la vuelta vamos a dar”.
El desahogo fue tal que la multitud aplaudió hasta más no poder cuando el juez dio por finalizado el encuentro. “Fue un partido excelente. La Selección jugó a lo justo, pero Messi está enfermo. No puede hacer tres goles el partido pasado y hoy un doblete. Una locura”, analizó con euforia Federico García, un hincha oriundo de San Juan que dialogó con EL DIA tras la finalización del partido.
Al ser consultado sobre cómo se procesó el penal fallado por el capitán argentino, el sanjuanino sintetizó el romance inquebrantable que une al pueblo con su ídolo: “Messi es una persona que nos ha demostrado que se puede caer, pero se vuelve a levantar, y en la adversidad más aún. Ha perdido varias finales, salió y se levantó. Estamos muy contentos los argentinos con él y ojalá no se retire nunca. El argentino va siempre por la copa”.
Con el alivio del deber cumplido, la marea celeste y blanca abandonó el estadio techado con la certeza de que, sin importar las dificultades del camino, Messi siempre ofrece una función de gala para los miles que cruzaron el continente detrás de la ilusión por un nuevo Mundial.
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