En la ciudad de Rabat, capital de Marruecos, y en distintos puntos del país, se desató la fiesta. Y no es para menos. Después de consumada la victoria sobre Canadá, que le significó meterse en los cuartos de final de la Copa del Mundo, los hinchas marroquíes salieron a las calles con banderas y a los bocinazos a festejar la clasificación de la selección, que en la próxima instancia se verá las caras nada menos que con Francia, en un partido histórico.
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