Miami, Florida (Env. esp.)
MIAMI, Florida (Enviado especial).- Entre el feriado nacional y la noche anterior extendida por los argentinos con comentarios sobre todo lo que costó superar la elogiable resistencia de Cabo Verde, la ciudad donde el verano es rey ayer amaneció bastante tarde.
Recién después de las nueve de la mañana creció el tráfico sobre la adormecida y aturdida Collins Avenue. La marea celeste y blanca alteró el ritmo habitual con dos jornadas sin respiro; primero con el multitudinario banderazo del jueves (quedó una impresionante cantidad de residuos conformada por envases plásticos y latas de cerveza) y luego con el post partido donde la distensión hizo crecer la ingesta alcohólica.
Los hinchas del campeón del mundo no quisieron ni pudieron irse a dormir enseguida. El regreso al down town se demoró mucho por el operativo de seguridad que amuralló el Hard Rock Stadium. Necesitaron bajar la angustia y el temor que los invadió, sobre todo, después del segundo gol, ese que le clavaron en el ángulo superior izquierdo a “Dibu” Martínez. Por eso, pizzas, hamburguesas y alitas de pollo con salsa barbacoa se vendieron a lo loco. Las sobremesas se extendieron hasta el inicio de la madrugada con las camisetas todavía empapadas por el sudor acumulado.
En cambio, anoche les tocó a los locales y la celebración fue mucho más allá de la ilusión que les genera el andar de la selección dirigida por el argentino Mauricio Pochettino. El 4th. of July se vivió desde que el atardecer se apoderó por completo de las más lindas postales.
La intersección de 76 street y Collins (lo que se denomina north beach) empezó a recibir gente a las cinco de la tarde y los food trucks y los entretenimientos para toda la familia se extendieron hasta las 22. Y en el cruce entre 12 street y Ocean Drive (corazón del south beach) la multitud se deleitó con el concierto de la Miami Beach Classical Music Festival primero y a las 21 se inició el show de fuegos artificiales que vistió de gala el cielo reflejándose en el mar.
La “Scaloneta” se mostró cansada, padeciendo una evidente falta de energía
AHORA SE IMPONE UNA SEVERA AUTOCRÍTICA
La sentencia de Messi después del partido: “Hay muchas cosas por mejorar” encuentra coincidencia plena en el análisis de los argentinos. El pibe de oro ya tiene siete alaridos en su cuenta personal. No hay ningún reproche hacia él, sólo contundentes muestras de cariño y de agradecimiento.
“La Scaloneta”, en cambio, se mostró cansada, padeciendo una evidente falta de energía y hubo rendimientos individuales que provocaron preocupación. La defensa no está segura y si bien Lisando Martínez convirtió un golazo y puso una muy buena pelota en la antesala del primer gol, fue gran responsable del primer empate de Cabo Verde por observar desde lejos y no encimar al delantero que pateó sin resistencia.Nahuel Molina, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Lautaro Martínez (ni más ni menos que cinco de los diez hombres de campo= jugaron decididamente mal. Por eso, los positivos ingresos de Nicolás González, Leandro Paredes y Julián Älvarez invitan a ser muy considerados para entrar en el equipo titular frente a Egipto.
Un Mundial está repleto de situaciones límite, el riesgo está en cada cruce y un accidente puede dejar afuera al candidato más robusto, pero Argentina no transita un momento confiable. El equipo está inseguro y eso se percibe con nitidez, tanto en las tribunas como desde el sillón de cada hogar.
Felizmente la historia continúa. Quedará por décadas el recuerdo de lo caro que los africanos vendieron su derrota y tan elogiable despedida. La dificultad y el grado de exigencia competitivo irán en aumento constante. Lionel Scaloni tomó nota de lo que sus dirigidos tuvieron y de todo lo que les faltó. El susto fue grande, pero valió la pena. Atlanta espera a quien confía en sus fortalezas para retener la corona que supo ganar con gloria en Qatar 2022.
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