Tras concluir su participación mundialista frente a Inglaterra, la delegación noruega aterrizó ayer al mediodía en el aeropuerto de Oslo y se trasladó directamente hacia el centro de la ciudad.
Los futbolistas, con Erling Haaland y Martin Ødegaard a la cabeza, fueron ovacionados por miles de aficionados que tiñeron de rojo y blanco las calles.
La celebración tuvo su punto álgido en los exteriores del Palacio Real y el City Hall, donde los jugadores fueron recibidos incluso por autoridades gubernamentales y miembros de la realeza como muestra de orgullo nacional. Durante el evento, los hinchas replicaron su tradicional celebración de la “remada vikinga” junto a los jugadores.
El plantel celebró este logro mundialista junto al Primer Ministro y la Familia Real noruega.
El seleccionado escandinavo, que logró clasificar a la máxima cita del fútbol tras 28 años de ausencia, superó todas las expectativas en el certamen norteamericano.
Tras una sólida fase de grupos, eliminaron a potencias como Costa de Marfil y Brasil, para despedirse finalmente entre los ocho mejores equipos del torneo, dejando bien alta la bandera Noruega.
Erling Haaland, una de las grandes figuras de la competencia, se consolidó como uno de los máximos artilleros del campeonato, terminando su campaña con 7 goles en 5 partidos disputados.
Justamente, el delantero del Manchester City destacó que haber puesto a Noruega en el mapa es lo más importante que para él deja la histórica andadura del conjunto vikingo en el Mundial, e invitó a los jóvenes de su país a soñar con jugar torneos importantes con la camiseta noruega.
“Creo que ha sido increíble. El rendimiento es una cosa, ganar a Brasil es una cosa, pero la forma en que ha estado Noruega, cómo hemos puesto a Noruega en el mapa, es quizás lo que más me conmueve”, dijo del goleador escandinavo tras su arribo a Oslo, la ciudad capital.
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