Miami, Estados Unidos (Enviado especial).- A pocos días de que Argentina se enfrente a Cabo Verde, el fervor celeste y blanco se siente con fuerza en las calles de Miami aunque ese cariño no es exclusivo de quienes nacieron en suelo rioplatense. En una tarde calurosa en Florida, Pietro Mure, un napolitano de nacimiento, fanático de Nápoli y actual ciudadano estadounidense, le abrió su corazón a EL DIA para explicar una hermandad que desafía a la geografía y que tiene un único creador: Diego Armando Maradona.
“La mitad de mi corazón es argentino y todos los napolitanos tienen la mitad del corazón con Argentina. Nosotros tenemos una cadena que nos une gracias al dios del fútbol”, definió Pietro con una pasión que no se desgasta con los años ni la distancia. Para él, Nápoles es, en esencia, "una pequeña Argentina".
Para entender el amor visceral del sur de Italia por Maradona, es necesario revisar las heridas sociales de una época. Pietro recordó con precisión la crueldad y la discriminación que sufrían los napolitanos por parte de las regiones más ricas del norte del país europeo. “Maradona nos quitó de una situación social donde Italia no reconocía a Nápoli como napolitanos. Eran muy crueles los del norte de Italia con los del sur. Recuerdo un cartel en Verona donde decían ‘Bienvenidos a Italia’ y Maradona nunca se lo olvidó”, rememoró.
En ese sentido, señaló que Maradona libraba batallas políticas e identitarias en cada campo de juego. “Cuando el equipo de Verona vino a Nápoles, Maradona hace uno de sus mejores goles. Maradona respondía y nos hacía grandes a nosotros. Vino y le hizo entender a la gente que Nápoli existía y que ahora vale algo. Él llevó al Nápoli a ser conocido en todo el mundo”, agregó con orgullo.
Más allá de los títulos históricos, lo que fijó a Maradona en el altar de los desposeídos fue su empatía con el pueblo. Pietro destacó que los argentinos y los napolitanos comparten una misma idiosincrasia basada en "vivir el día a día", un código que el astro argentino comprendió a la perfección desde su llegada al barro del San Paolo.
“Maradona siempre decía ‘a mí no me importa que lucren su dinero en camisetas falsas, lo importante es que el pueblo coma porque se merece vivir’. Se pueden imaginar que cuando una persona te dice eso, uno no puede no amarlo”, reflexionó, antes de lanzar una frase que sintetizó el sentimiento de su tierra: “Maradona es Maradona, pero Diego es Dios”.
A la hora de entrar en el inevitable debate futbolístico y comparar el impacto de Maradona con el presente de Lionel Messi, Pietro fue sumamente respetuoso, pero marcó una línea tajante entre lo terrenal y lo místico: “Messi es un grandísimo jugador, pero Maradona no es un ser humano, es un Dios. No se lo puede comparar con nadie”, concluyó.
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