De Atlanta a la Patagonia, de Tierra del Fuego a La Quiaca, el pueblo argentino festejó la clasificación nacional a los Cuartos de final de la Copa del Mundo, luego del sufrido triunfo 3-2 frente a Egipto.
Distintos puntos del mapa argentino se vieron envueltos por una multitud que salió a las calles a celebrar lo que minutos antes parecía una utopía, se transformó en una epopeya. Porque a pesar de los festejos por el pase de instancia, en ellos se mezcló la vida misma, los golpes de la rutina y las victorias silenciosas. Como en el clásico estribillo de la letra de Virus, un remolino mezcló besos y ausencia. Además de pequeñas cosas más.
Es que la clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final volvió a desatar una verdadera fiesta popular a lo largo y ancho del país. Apenas consumado el triunfo, miles de hinchas salieron a las calles para celebrar una nueva alegría mundialista.
Como suele ocurrir en cada gran cita futbolera, el epicentro de los festejos en la Ciudad de Buenos Aires fue el Obelisco. Incluso antes del pitazo final comenzaron a acercarse simpatizantes a la tradicional esquina de las avenidas 9 de Julio y Corrientes. Con banderas, camisetas, bengalas celestes y blancas y una interminable fila de vehículos haciendo sonar sus bocinas, la zona volvió a teñirse de los colores argentinos. Además, una multitud albiceleste copó el fan fest, en donde según cifras oficiales, cerca de 170 mil personas estuvieron presentes.
En Mar del Plata, la convocatoria tuvo lugar en el Monumento a San Martín, sobre la avenida Luro. Allí se reunieron cientos de personas que, tras los primeros festejos, dieron inicio a una extensa caravana que recorrió distintos sectores de la ciudad balnearia.
Rosario tampoco fue la excepción. El Monumento Nacional a la Bandera volvió a convertirse en el escenario elegido para la celebración. Familias, grupos de amigos y fanáticos de todas las edades coparon el lugar con banderas y camisetas albicelestes, mientras los cánticos acompañaron una larga noche de festejos.
Por su parte, en Córdoba, la concentración se desarrolló en las inmediaciones del Patio Olmos y la avenida Hipólito Yrigoyen, uno de los puntos históricos de reunión para este tipo de celebraciones. Bombos, banderazos y caravanas le dieron color a una jornada especial para los cordobeses.
La euforia también llegó al sur del país. En Comodoro Rivadavia, los festejos tuvieron como punto de encuentro la intersección de San Martín y Güemes, mientras que en Cipolletti la plaza San Martín y las calles aledañas fueron escenario de caravanas de autos y motos que acompañaron la celebración por una nueva clasificación argentina.
La fiesta no se vivió únicamente en Argentina. En Atlanta, sede del encuentro ante Egipto, miles de hinchas albicelestes volvieron a hacerse sentir y transformaron los alrededores del estadio en una auténtica extensión de su país. Desde varias horas antes del comienzo del partido, los simpatizantes coparon los accesos principales con banderas, camisetas y cánticos que acompañaron la previa.
Por su parte, hubo quienes llegaron con sus entradas en mano y otros que intentaron conseguir un lugar a último momento. Algunos lo lograron minutos antes del inicio, mientras que otros siguieron el encuentro desde las inmediaciones. Más allá del resultado, la celebración y el color argentino volvieron a ser protagonistas.
En tierra de gauchos la fiesta fue total. Sin embargo, la alegría y festejos trascendieron fronteras, ya que distintos punto del globo se tiñeron de celeste y blanco para celebrar una nueva hazaña del vigente campeón del Mundo.
Miles de hinchas coparon las calles argentinas y a la vez, tiñeron Atlanta de celeste y blanco
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