El único escándalo: Hard Communication
| 24 de Octubre de 2002 | 00:00
La causa en la que la Justicia determinó la inocencia de los responsables de la empresa Hard Communication tras un proceso iniciado por presunta defraudación a la Fundación Felices los Niños era, el único antecedente de escándalo público que involucró al padre Julio César Grassi.
Al término de la última audiencia de ese juicio, el pasado martes 24 de septiembre, el novio de Susana Giménez y uno de los absueltos, Jorge Rodríguez, fue terminante al referirse al religioso: "no se puede mentir en nombre de Dios o de los chicos".
"Dios lo va a juzgar", dijo el empresario en esa oportunidad, visiblemente molesto con el religioso, con quien habían armado un negocio vinculado a la explotación comercial del juego telefónico "Su llamado", en el que la fundación se beneficiaba con dinero por cada comunicación que realizaban los televidentes.
En esa oportunidad, Rodríguez resultó absuelto junto a los también empresarios Juan Born, Federico Quirno y Roberto Engels, socios de HC.
"Grassi tiene un doble discurso", había advertido Rodríguez a la prensa al referirse a las distintas declaraciones que durante el juicio Grassi le brindó a la prensa y a la Justicia en las audiencias.
Además, Rodríguez, el más ofuscado de los cuatro juzgados, declaró que "volvería a ayudar a la Fundación, pero él tiene que explicar algunas cosas. Lo va a juzgar Dios".
"No está bien lo que hizo. El firmó un contrato, aceptó la rendición y siempre hizo un reclamo mediático, no de algo real, sabiendo que era todo correcto, como dijo acá", añadió sobre el tema, al abandonar la sede del tribunal oral número 19, de Lavalle al 1300, donde dictaron sentencia los jueces Hernán Fierro, Alberto Ravazzoli y Armando Chamot.
La causa se había iniciado por una denuncia de una particular, Raquel Jaskelson que advirtió que su cuenta telefónica se incrementó con llamados a números 0-600 que dijo que nunca había concretado, aunque durante las audiencias se estableció que esas comunicaciones las había realizado una empleada.
En el juicio no hubo querellante ya que el supuesto damnificado por la empresa, el padre Julio Grassi, que preside la Fundación, nunca promovió una denuncia por no haber recibido el dinero esperado de los concursos telefónicos que había organizado Hard Communication en su beneficio.
Al término de la última audiencia de ese juicio, el pasado martes 24 de septiembre, el novio de Susana Giménez y uno de los absueltos, Jorge Rodríguez, fue terminante al referirse al religioso: "no se puede mentir en nombre de Dios o de los chicos".
"Dios lo va a juzgar", dijo el empresario en esa oportunidad, visiblemente molesto con el religioso, con quien habían armado un negocio vinculado a la explotación comercial del juego telefónico "Su llamado", en el que la fundación se beneficiaba con dinero por cada comunicación que realizaban los televidentes.
En esa oportunidad, Rodríguez resultó absuelto junto a los también empresarios Juan Born, Federico Quirno y Roberto Engels, socios de HC.
"Grassi tiene un doble discurso", había advertido Rodríguez a la prensa al referirse a las distintas declaraciones que durante el juicio Grassi le brindó a la prensa y a la Justicia en las audiencias.
Además, Rodríguez, el más ofuscado de los cuatro juzgados, declaró que "volvería a ayudar a la Fundación, pero él tiene que explicar algunas cosas. Lo va a juzgar Dios".
"No está bien lo que hizo. El firmó un contrato, aceptó la rendición y siempre hizo un reclamo mediático, no de algo real, sabiendo que era todo correcto, como dijo acá", añadió sobre el tema, al abandonar la sede del tribunal oral número 19, de Lavalle al 1300, donde dictaron sentencia los jueces Hernán Fierro, Alberto Ravazzoli y Armando Chamot.
La causa se había iniciado por una denuncia de una particular, Raquel Jaskelson que advirtió que su cuenta telefónica se incrementó con llamados a números 0-600 que dijo que nunca había concretado, aunque durante las audiencias se estableció que esas comunicaciones las había realizado una empleada.
En el juicio no hubo querellante ya que el supuesto damnificado por la empresa, el padre Julio Grassi, que preside la Fundación, nunca promovió una denuncia por no haber recibido el dinero esperado de los concursos telefónicos que había organizado Hard Communication en su beneficio.
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