Los usuarios de micros ya padecen por la reducción de las frecuencias
| 29 de Diciembre de 2016 | 02:57

“Las clases terminaron, pero yo sigo trabajando”. Palabra más o menos, la frase resume la bronca que sienten por estos días los vecinos de la Región que utilizan el colectivo. Es que el fin del ciclo lectivo es el inicio de una época marcada por micros que pasan “cuando quieren”. A ello se suma que quedan por delante dos meses con ese irritante ritmo de frecuencias, y un funcionamiento de por sí “malo” a lo largo de todo el año.
En la empresa que gestiona las líneas 214 y 273 dijeron a este diario que “hasta el viernes se mantienen las frecuencias”, y aseguraron que eso implica que pase “un micro cada 5 ó 6 minutos”.
“Recién en enero, como la cantidad de usuarios baja un 40%, salen menos colectivos”. “Es época de vacaciones para los choferes y se aprovecha para poner a punto las unidades”, puntualizaron.
Mirta Velázquez utiliza el 202. Ayer a la tarde, mientras aguardaba un colectivo en 7 entre 48 y 49, afirmó con vehemencia que “los micros funcionan mal todo el año”.
“Tardan mucho, vienen repletos, algunos no paran”, enumeró, para indicar que “ahora es peor, terminan las clases y todos esos problemas se multiplican”.
Aseveró que “no existe una organización” en materia de transporte público. “No es posible que no tengan horarios más o menos regulares. Es muy común que pasen dos letras juntas (igual recorrido) y el que una espera, cuando quiere”, describió la mujer.
Fernando fue quien hizo notar que “las clases terminan pero nosotros seguimos trabajando”, al detallar cómo funciona el 275 que toma para llegar a Ensenada.
“Soy de Villa Elisa y trabajo en Ensenada, de modo que tomo cuatro micros por día. El 273 semirrápido hasta La Plata centro y el 275 a Punta Lara o Boca Cerrada. En esta época del año, (el segundo colectivo) duplica la frecuencia. Pero lo peor es que no se trata de una frecuencia más amplia y regular, sino que pasa cuando quiere. A veces llegan dos juntos llenos, y uno ve pasar otros dos o hasta tres, que realizan otros circuitos, vacíos. No existe un esquema racional y uno queda sujeto a ello”, enfatizó.
En la empresa Línea 7 dijeron que “todos los años, a esta altura, cambian las frecuencias. Ahora el cambio se implementó a partir del lunes 26”.
¿quien organiza?
Lo cierto es que los usuarios aseguran que las frecuencias bajan mucho antes de las fiestas, y más allá de eso, hacen hincapié en la “desorganización del sistema”.
Elizabeth usa el 202 o el 214 para viajar entre La Plata y Berisso. Y ayer se preguntó cómo es posible que después de una larga espera “el micro que una necesita tomar siga de largo porque viene lleno; así se duplica o triplica el tiempo para llegar a destino”, indicó.
“De por sí el servicio es malo, pero desde que terminan las clases y durante todo el verano, mucho peor”, realzó.
“La línea 202 es dueña de los berissenses”, afirmó Emiliano Trejo. “Todos dependemos de ella, y como nadie controla a las empresas de transporte, hace lo que le viene en gana”, se quejó, para contar una anécdota: “El otro día le pregunté a un chofer si tenía una cartilla con los horarios para saber cuándo pasa la letra G que se desvía y llega hasta el BIM 3, ya que en febrero empiezo la facultad (de Humanidades). Me contestó que tendría que ir hasta la línea y anotarme los horarios en un papel. Parece broma, Pero no lo es”.
¿Por qué a los micros les dicen los Reyes Magos? Porque pasan tres juntos y una vez por año. El viejo chiste no perdió vigencia. Leandro Dworecki viaja todos los días desde Arturo Seguí al centro platense para trabajar. “Vienen dos juntos (en este caso) y luego no pasa uno por 30 ó 40 minutos”, remató.
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