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Está bien claro quién llega como favorito a la gran cita del sábado

Por Redacción

Estudiantes, cada vez más sólido y maduro, persigue a Lanús. Gimnasia, buscando regularidad, tendrá a favor todo el Bosque y el todavía incipiente optimismo que sembró la llegada de Alfaro

Por MARTIN MENDINUETA
OPINION

Clásico importante, valioso, de noche y en el Bosque. La agenda un poco asusta, pero también seduce desde los matices futbolísticos que le darán forma a esta nueva edición.

Las tablas no mienten. Estudiantes llega mejor. Los cinco triunfos consecutivos le han hecho muy bien. El equipo está sólido, sereno, con los conceptos que bajó Nelson Vivas absolutamente internalizados y seguro del potencial que tiene en el plano individual. Eso ya es mucho. Un montón. Su autoestima hoy no tiene grietas. Lo que hizo en San Juan, aguantando un primer tiempo bravo, y liquidando el pleito con andar firme en el complemento, lo mostró bastante más maduro que en aquellas tardes de inicio de campeonato; como por ejemplo ante Lanús y frente a Tigre. El “León” persigue al puntero de camiseta granate con un hambre fenomenal.

Gimnasia está en plena etapa de aprendizaje. Gustavo Alfaro, que al llegar destacó las virtudes del plantel y hasta subrayó que Troglio le había dejado una buena realidad deportiva, debe estar preocupado. Es lógico. El segundo tiempo contra Quilmes lo inquietó, el complemento ante Belgrano lo enojó y los últimos cuarenta y cinco minutos frente a Godoy Cruz instalaron su ánimo en un nítido escalón de disconformismo.

DOS A CERO AL LiDER Y DECAYÓ SIN FRENO

Ayudado por el árbitro Silvio Trucco (el penal que sancionó fue un craso error visual de su parte), el “Lobo” quebró anímicamente a los mendocinos y luego, hasta podría haberle marcado tres goles. El descuento de ese buen mediocampista que es Fernado Zuqui, llenó de dudas al que ganaba e infló el pecho del que perdía. La parte final mostró lo más flojo del novel ciclo tutelado por Alfaro.

El primer problema grande está en el arco. Enrique Bologna (escuchó fuertes reproches y varios silbidos) no transmite seguridad. En ambos goles pudo haber realizado una defensa mejor; sobre todo en el segundo, cuando terminó adentro de su arco y sin ninguna posibilidad de desviar el cabezazo de Jaime Ayoví. No hay buenos equipos que se sostengan con un arquero en flojo nivel. El tema es delicado porque lo fueron a buscar para que sea lo que está siendo; el dueño del puesto. ¿Pero hasta cuándo lo podrá sostener el DT si no mejora?

El resto se puede acomodar. En tiempos no tan lejanos, cuando nadie discutía a Osvaldo Barsottini, Maximiliano Coronel era un suplente de gran imagen. Ahora, que le toca jugar seguido, no es tan eficaz. Los estandartes del equipo son Fabián Rinaudo (volvió a ser el mejor) y Walter Bou, al que demoraron demasiado en subir al primer equipo. El delantero tiene una hermosa complicidad con el gol.

La falta de capacidad para manejar el partido ante Godoy Cruz desnudó escasez de jerarquía y eso es lo que deberá remediar en el próximo mercado de pases.

La localía lo puede ayudar. Cualquiera se siente mejor en su casa, pero de ningún modo es garantía de éxito.

EN SAN JUAN TUVO OFICIO Y CATEGORÍA

Estudiantes ganó un partido filtro. Más allá de que Lanús no se cae, fue a la tierra minera y lustró su chapa de candidato a ganar la zona 2. Lucas Viatri es frío, pero sabe todo. Patear, pisarla, cabecear, moverse en el área, jugar de espaldas a un toque... Viatri sabe todas las carillas del manual del delantero centro. Fue hombre clave. Abrió y cerró el partido. Así de simple. Cuando hizo el segundo, Pablo Lavallén sintió la certeza de que había perdido.

En el boletín albirrojo del domingo no hubo notas flojas. Sólo Facundo Sánchez sufrió sobresaltos en el primer tiempo y Cavallaro no estuvo fino en el desequilibrio.

El resto jugó como necesitaba que lo hicieran Nelson Vivas. Atentos, firmes y concentrados.

Este equipo ya superó los niveles de rendimiento que tuvieron aquellas formaciones dirigidas por Mauricio Pellegrino y Gabriel Milito. Vivas le encontró la vuelta para quitarle parsimonía y agregarle carácter. Después de los grandes equipos de Alejandro Sabella, es el que mejor representa la idiosincrasia pincharrata.

El doble cinco Ascacíbar-Damonte es el corazón de ese cuerpo articulado donde los obreros están orgullosos de serlo y los distinguidos tienen prohibido convertirse en haraganes. Su actualidad lo posiciona claramente como favorito para el clásico. Después se verá si lo ratifica o no.

LA CIUDAD LO ESPERA

Ya que le dieron horario nocturno, sólo espero que los que organicen y los que lleven a cabo el operativo de seguridad estén a la altura de semejante acontecimiento. El clásico es de las cosas más lindas que genera esta Capital. La ciudad lo espera. No nos arruinen el gran fin de semana que merecemos todos los platenses.

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