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Dibble, uno de los que más profundizó en un Gimnasia que muestra problemas en el inicio y en el final de su juego: en las dos áreas - alex meckert

Lo que erró en el arco de enfrente lo sufrió en el propio ante un equipo Granate que no lo perdonó

El fútbol muchas veces tiene explicaciones sencillas, que graficadas con frases hechas son aún más claras. Como una ley tácita, los goles que errás en el arco de enfrente, lo terminarás sufriendo en el propio. Y ayer algo de eso pasó en 60 y 118. Por que si bien Lanús se encontró con un gol al minuto de juego de José Sand, luego tuvo argumentos como para haberlo empatado, pero sin embargo terminó recibiendo un segundo y hasta un tercer gol.

Por que tras ese baldazo de agua fría que significó estar abajo 1-0 casi desde el vestuario, los dirigidos de Soso salieron a buscar el empate. Lo hicieron en base a buen juego y superaron a Lanús. Dibble muy movedizo generaba por los costados, pero sus compañeros no estaban finos.

Gimnasia arrinconó a la visita contra el arco del Bosque, y el muy aplaudido Monetti andaba de un lado a otro. El uruguayo Dibble y Nico Ibáñez perdían chances de empatar, mientras la visita no inquietaba Martín Arias.

Gimnasia era más, pero en un ataque rápido, Rinaudo acompaña a Silva forcejeando y el de Lanús que cae dentro del área. Penal que cobra el juez. Sand hace el segundo casi terminado el primer tiempo y todo Gimnasia que se fue nervioso al descanso y protestando el penal.

El Lobo tiene un problema de entidad para el mundo del fútbol: muestra carencias en las dos áreas, en definitiva, donde se resuelven los partidos. Porque otra vez mostró desatenciones en su propia área (el primer gol de Lanús fue una muestra acabada) y en la contraria, porque más allá de lo que produce de tres cuartos de cancha hacia adelante, tuvo severos problemas cuando llegó cerca de la portería de Fernando Monetti.

Es cierto que le faltó algo de claridad, pero incluso cuando gestó ciertas situaciones de gol, tuvo una falta de puntería alarmante, sobre lo que deben trabajar de manera urgente.

El Lobo tiene problemas graves en defensa y una falta de puntería dentro del área rival que ya empieza a preocupar más de la cuenta

Para el complemento Soso mandó a la cancha a Colazo por Licht. Los de Almirón​ se replegaron un poco y le ofrecieron campo y pelota al Lobo. Gimnasia buscaba pero carecía de profundidad, no podía entrarle por ningún lado. Alemán intentaba muy sólo, Faravelli erraba mucho los pases y Dibble seguía buscando pero ya más cansado.

Ibáñez estaba impreciso y no podía conectar las pelotas que le llegaban. Lanús jugaba con el 2-0 a favor y todo su oficio. Y en una jugaba insólita, tras una atajada de Martin Arias, la pelota da en Rinaudo y Loustau que dice penal.Todo el Lobo explotó, pero el juez vió mano de Fito que miraba el cielo sin poder creerlo. Ssnd otra vez venció a Martín Arias. Era el 3-0 a los 23 minutos.

Tocado en su amor propio el Lobo salió empujado por la gente y un minuto más tarde Mazzola que había entrado minutos antes, descontó de cabeza. Y pareció que era posible un segundo gol. En una linda chance, Monetti voló y por arriba del travesaño le sacó un disparo a Alemán.

NO ENCUENTRA LOS CAMINOS

Los albiazules terminaron jugando con más ganas que ideas, y así se fue cerrando un partido extraño, porque en el campo de juego, no hubo una diferencia como la terminó habiendo en el marcador.

Tras el partido, hubo una frase de Lautaro Acosta, el jugador de Lanús y de la Selección Nacional, que desnudó cuál es el principal problema de Gimnasia: “nosotros planteamos un partido así, porque sabíamos que ellos iban a manejar la pelota en el medio pero no nos iban a haer daño”. La frase, que puede sonar cruel para las intenciones del elenco de Mariano Soso, pinta de cuerpo entero por dónde pasan los problemas de este Lobo.

Los rivales ya saben de qué manera jugarle. Incluso empiezan a cederle el terreno y la pelota, porque de esa manera encuentran espacios para producirle problemas a la contra e inclusive, saben que Gimnasia no tiene la profundidad ni la eficiancia suficientes como para dañarlos en ataque.

El Lobo no engrana. Las fechas pasan y el equipo todavía no convence.-

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