El hecho ocurrió ayer por la mañana en la calle 10 entre 80 y 81. Actuó un delincuente armado, que huyó con toda la plata de la recaudación de un kiosco situado en ese lugar, previo pedir -como coartada- que le cargaran la tarjeta SUBE.
La víctima del asalto fue una empleada, quien, ante las amenazas, nada pudo hacer para evitar que el robo se consumara.
El propietario del local, en declaraciones a la prensa, contó más tarde que, desde octubre de 2016 a la fecha, la situación se puso muy fea en el barrio a causa de la inseguridad.
A él, siempre en base a su relato, ya lo asaltaron cuatro veces y en febrero pasado “sufrimos un episodio muy violento, donde hubom golpes”, explicó.
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