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Alfaro dijo basta

Gimnasia repitió la historia de los últimos años al perder el clásico 1-0 en Quilmes. Alfaro renunció, pero la decisión era independiente del resultado: antes había decidido pegar el portazo. ¿Por qué?

Alfaro dijo basta

     "Cuando el plato se rompe, podés pegarlo, pero siempre se van a notar las rajaduras unidas", me dijo un amigo hace años. La imagen explica la decisión de Gustavo Alfaro de ponerle fin a esta etapa de poco más de un año en Gimnasia. Decisión tomada antes del clásico y comunicada solamente a las personas más cercanas y -en algunos casos- con indicios. Con cualquier resultado Gustavo Alfaro se iba de Gimnasia. Los motivos hay que buscarlos en la conferencia de prensa post San Lorenzo (que para muchos de quienes participamos incluyó críticas a los jugadores) y en la reunión "picante" entre Alfaro y el plantel el 1 de mayo. Ahí, algo se terminó de romper. Alfaro, sin gran feeling con Pellegrino, intuyó que no habría renovación. Y mucho menos amplias facultades para cambiar jugadores, porque ya la llegada de Roberto Depietri como Director Deportivo implica una opinión de peso en el armado del próximo plantel. Y no se irían 15 para que vengan otros 15.

     Alfaro nunca logró meterse en el bolsillo a los jugadores, lo cual no quiere decir que hablemos de "cama". Gimnasia tuvo pocos planteles tan dóciles y fáciles de manejar como éste. No hubo piel, ni química, desde los tiempos de Álvaro Fernández en el grupo, hace casi un año. No los pudo convencer y los jugadores nunca estuvieron a gusto con la forma de jugar, que muchas veces va atada a sentirse menos que el rival de turno. Por eso Licht volante, por eso centrales de laterales, por eso cuidados extras ante los grandes. Alfaro no les decía a sus jugadores "retrocedan" pero la mayoría de las indicaciones tenían que ver más con la marca que con el juego. No está mal. Es su forma de jugar, la que le deparó éxitos. Pero sin sobrevalorar a Gimnasia, acá tuvo gusto a poco.

     En la despedida ante Estudiantes jugó un central de lateral, una marcador de punta derecho a la izquierda, un lateral de "doble cinco", un punta de volante por un lado y un mediapunta por el otro; un enganche de mediapunta y allá, lejos, en el horizonte, el 9. Solito y su alma, Mazzola. Antes Vegetti, Contín, Matos. Todos a jugar de "llanero solitario" más allá de gustos. El clásico lo definió una pelota quieta y la sensación de que Estudiantes fue más ambicioso desde el inicio. Damonte y Braña manejaron el juego y a Gimnasia le cuesta llevar por delante al rival. Ahí un problema: llega tres o cuatro veces por partido con verdadero peligro al arco de enfrente.

     Alfaro se fue. Pegó el portazo. Gimnasia no lo aprovechó y él no aprovechó a Gimnasia. Si se quiere, una relación que asomó forzada desde siempre. Y desgastada desde lo económico, las decisiones, la falta de presencia dirigencial en este 2017 que sintió el DT. Ahora ya está. No es el único responsable, pero a no salir a una caza de brujas en la que pierde Gimnasia. Insisto, no hubo cama. Hay jugadores que estaban muy ilusionados y tal vez se van del club con el dolor de este clásico. ¿A dónde apuntará la CD por un reemplazo? A un técnico joven y que proponga más juego. Ojo con los bruscos golpes de timón, ya hubo un DT como Cappa que llegó como golpe de efecto y tiki tiki y no sirvió de ninguna de las dos maneras. Jugando como hasta ahora, Gimnasia espanta a la gente de la cancha. Pero tampoco que venga un DT tuerto para mirar los arcos. El fútbol es equilibrio. Hoy el Lobo está pelado, pero no le sirven dos pelucas.

     El martes a las 9 de la mañana Leandro Martini y Mariano Messera estarán al frente de un interinato. Ante River no podrá jugar Facundo Oreja, que llegó a la quinta amarilla.

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