La carne aumentó, en promedio, un 8 por ciento a fines de abril, y la suba, sumada a otros incrementos que se habían registrado antes, aunque como un “goteo” de bajo porcentaje pero semana tras semana, llevó a una caída en la venta del producto básico alimenticio.
Según señalaron en distintas carnicerías de la Ciudad, frente a precios que superan en mucho, por kilo, los $100, los consumidores siguen volcándose a la compra de pollo y cerdo, carnes ambas más económicas y tan rendidoras como la vacuna a la hora de servirlas en la mesa familiar.
“Los últimos días de abril tuvimos que aumentar entre dos y tres pesos por corte -señaló Marcial González, que atiende en una carnicería de 38 entre 12 y 13-. Significó más o menos un 8 por ciento de aumento. Pero el problema es que por el incremento anterior, el de marzo, fue como de un 10 por ciento, ya la gente había empezado a consumir menos carne”.
En ese local, por caso, el kilo de paleta para churrascos, pasó de $110 a $113; el roast beef, de $86 a $90; la tira de asado, de $125 a $129. “Lo que más salida tiene es la carne con hueso, como el caracú, que tenemos a $80 los dos kilos”, añadió el carnicero.
Los costos, no obstante, varían según el comercio minorista: aquellos de mayor posibilidad de stock ofrecen los precios más acomodados y también promocionan por día o por semana diferentes cortes; mientras que el sector de las carnes de las grandes cadenas de supermercados también salen a competir con los pequeños locales de barrio.
Tal es la variación que, por caso, en algunos comercios del rubro los precios se han mantenido estables en las últimas semanas, como en un local de 35 entre 15 y 16 cuyo dueño aseguró que el kilo de los distintos cortes vacunos “hace dos meses que no aumentan”.
Una recorrida de este diario por diferentes carnicerías da cuenta de las diferencia de valores que se mantiene entre los productos bobinos y los de cerdo o el pollo. Por ejemplo, entre los cortes de carne más populares, el kilo de paleta está por estos días entre $110 y $145; la tira de asado, entre $110 y $165; la picada común, entre $69 y $80; y la bola de lomo, entre $129 y $155.
Cerdo y pollo, las opciones
La carne de cerdo se mantiene con mejores precios que la vacuna y de ahí que desde hace bastante tiempo su consumo creció notablemente. Y es que un kilo de bifes de cerdo, por caso, cuesta entre $110 y $113; o si se trata de tirar alguna carne en la parrilla, la opción más elegida es la bondiola, que se la encuentra a un precio el kilo que va de $125 a $160.
Otra carne que se ha convertido en la preferida de la gente porque combina precio y variedad de comidas es el pollo, que en los comercios platense está alrededor de $35 el kilo.
La alternativa del pollo, además, hace tiempo que se ofrece en “combos” de más de un kilo y trozado. En estos días se puede conseguir a $90 ó $100, según el caso, los dos kilos de pata-muslo.
“Se nota ya desde hace meses que la gente compra menos carne que antes; en general pregunta mucho por los precios y lleva de acuerdo a eso y a los carteles que ponemos en la calle por las promociones. La tendencia es ir a la oferta”, dijo el carnicero Sebastián Fernández, de 18 y 35.
En esa carnicería, donde coincidieron con otras de la Región en el sentido de que el producto vacuno pegó un último aumento, que calculan en un 8 por ciento, a fin de abril. “Ya venía aumentando de a dos o tres pesos por kilo cada semana -indicaron en el local de La Loma- y con ese incremento ya pasó bastante los $110”.
Fernández también viene advirtiendo un notable vuelco de los consumidores hacia el pollo o el cerdo. “Un 20 por ciento de nuestros clientes lleva ese tipo de carnes y no de vaca”, aseveró.
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