Casi nadie de más de 30 años entiende el fenómeno, o sabe con certeza quién es Ed Sheeran, el trovador que llegó con nada más que su guitarra a cuestas anoche al Estadio Ciudad de La Plata.
Pero para la generación sub 30 es un héroe, un hombre a contramano de las convenciones prefabricadas de la glamorosa escena del pop que se ha transformado en un fenómeno global incluso sin el apoyo de los especialistas, gracias a su segundo trabajo, “X”, que lo trajo al país por primera vez en 2015, cuando comenzaba a remontar la ola de un éxito arrollador.
Entonces, se presentó en el Luna Park. Dos años más tarde, el galardonado artista llegó a un Estadio Único desbordado de jóvenes, pasión y gritos de histeria ante cada mínimo gesto, ingredientes para una noche donde el público pudo ver a su ídolo en vivo y encendido.
Mezcla de trovador y estrella pop, Sheeran, de 26 años, es la voz romántica de los millenials, la sensibilidad de la generación 2.0: con su imagen de chico normal y accesible, moderno y tatuado, el cantautor aterrizó el escenario tras los shows de precalentamiento de Benjamin Amadeo y Antonio Lulic (ambos también en plan minimalista), a las 20.30 de una noche gélida y lluviosa.
Y armado solo con una guitarra para enfrentar a la multitud durante casi dos horas, y con poco más que una devastadora sencillez y una serie de melodías sin pretensiones sobre el amor, la incomprensión, el dolor y la aventura, que conectan con la necesidad de romper con lo artificial de una generación hipertecnologizada, Ed hizo olvidar a miles el hostil entorno y sentirse acompañados en el mundo durante el largo de, al menos, una canción.
“El joven maravilla”, como lo apodó Amadeo en la previa, llegó a la Ciudad en el marco de una gira latinoamericana donde muestra su tercer trabajo, “%”, y el repaso de ese trabajo fue casi total, abriendo el show ante un furioso griterío con “Castle on the hill” y “Eraser”, e interpretando sus últimos hits, “Galway Girl” y la pegadiza “Shape of you”, el primero de los dos bises con los que el británico dejó a La Plata en estado de éxtasis enamorado.
El disco, escrito mientras lidiaba con una fama desbordada y tras una serie de viajes de autodescubrimiento, es considerado ampliamente como el trabajo menos inspirado y magnético del trovador colorado, su obra más alineada con la industria pop, lo cual no impidió que los jóvenes hinchas de Sheeran corearan y vibraran con cada canción.
Pero aunque “%” fue el gran protagonista de la velada, no faltaron los grandes éxitos de Ed: “Dive”, dónde Sheeran le pidió a los fans que prueben que los y argentinos son los más ruidosos del mundo, “Give me love” y “Photograph”, la secuencia más emotiva de la noche (completada por “Perfect”, del nuevo álbum) con el coro de todo el estadio resonando con a la guitarra de Ed, “Thinking Out loud”, himno generacional, y la fuerza de “Sing”, con la que Sheeran se fue a camarines para volver instantes después, sonaron poderosas en el Estadio, preparando la escena para un cierre a pura descarga emocional con la declaración de principios “You need me, I don’t need You”, con la cual Sheeran, ataviado con una camiseta argentina, le explicó a sus detractores el motivo de su éxito: “Mis canciones vienen de dónde está mi corazón”.
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