No fue un día fácil el de ayer para Sebastián Romero. La noche anterior le costó dormirse después de la reunión que mantuvo en la Sede de calle 4 con el secretario técnico, Roberto Depietri, quien le comunicó que no le renovarían el contrato por que el técnico “no lo iba a tener en cuenta”. Ni siquiera fue por un tema de dinero o recorte de tipo económico. De eso ni se habló...
Apenas llegó a su casa lo esperaba Anabela, su mujer y compañera desde los 15 años; y sus hijos Tomás, Sofía y Athina. Fue un momento de tristeza por que no se esperaba una noticia así, y Gimnasia es una parte importante en la vida de los Romero (además de Sebastián para sus hermanos Cristian y Pablo).
Desde que terminó el torneo, la ansiedad del llamado, el volante la había calmado entrenando por su cuenta, corriendo y en el gimnasio todos los días, todo para mantenerse en forma por que sabe que a los 39 años no puede regalar nada.
El llamado desde el Club llegó, pero las noticias no fueron las que esperó, por eso el día después fue raro para el futbolista que quedó descolocado. La vida sigue y cumplió con sus obligaciones de padre, pero el teléfono no paró ni un segundo de sonar. Las redes sociales lo tenían como protagonista.
En medio de un día triste para el como fue ayer, Chirola habló con este medio y mostró algo de lo que tenía adentro, “ahora estoy pensando en lo que haré...”, confió con incertidumbre. Y un silencio grande siguió después. “Hoy solo te puedo decir que estoy un poco desilusionado... No sé, me hubiera gustado irme del Club de otra manera”.
Lejos de querer polemizar o meterse en un terreno áspero, lo primero que le salió fue hablarle a la gente, ya a modo de despedida. Por que esta era su tercera etapa con la azul y blanca que tiene pegada en la piel desde los 5 años, y pensaba retirarse jugando con la camiseta de sus amores.
“Quiero que sepan los hinchas de Gimnasia, que soy un Tripero de alma, y voy a seguir amando este Club desde cualquier lugar”.
Como quedó dicho, fue una jornada donde el celu y las redes sociales estuvieron a pleno al conocerse la noticia que no seguirá jugando en el Lobo. Y Romero, aprovechó la charla con este medio para afirmar, “les quiero decir gracias a todos los que me escribieron, los llamados que fueron increíbles. Sinceramente a los hinchas les agradezco por todo el apoyo que me dieron durante toda mi carrera”.
Por momentos deja la mirada perdida, y se le nota que las ganas de hablar no abundan. Se nota que está dolido por que hubiese querido saber de antemano, que aquella noche del martes 20 de junio pasado con el triunfo ante San Martín de San Juan, era su último partido jugando en su querido Bosque; ó que el partido cuatro días más tarde con Defensa y Justicia en Florencio Varela, sería el último. En los dos encuentros, jugó los 90 minutos.
“Gimnasia es muy grande. La gente pasa, los hinchas quedan. Por eso gracias a ellos, por todo el cariño que me han dado siempre...”, afirma el volante, que por estas horas no sabe qué hará de su futuro, si seguirá jugando o no.
Este último año Chirola tuvo la inolvidable vivencia de desayunar cada día con su hijo Tomás (que juega en la Quinta) e ir juntos como futbolistas a entrenar a Estancia Chica. Un momento sublime para el, que ahora no tendrá más. Pero lo que no cambiará ni le podrán quitar, será el cariño de la gente y el “Chirooola, Chirooola...” de todo el Bosque.
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