Usain Bolt puso ayer fin a su exitosa carrera al lesionarse y no terminar la posta 4x100 metros, que ganó Gran Bretaña, en el Mundial de atletismo de mayores de Londres.
Bolt, de 30 años, recibió el testigo con una desventaja de pocos metros y se exigió con fuerza para alcanzar a los líderes, cuando repentinamente sufrió una lesión en el muslo, comenzó a renguear y finalmente se tendió sobre la pista.
El jamaiquino se tocó a media recta el muslo izquierdo y cayó con gestos de dolor. Allí permaneció durante dos minutos, antes de incorporarse y cruzar lesionado la meta ante los aplausos de una multitud de 56 mil personas.
En la final compitieron los equipos de Jamaica, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China, Japón, Turquía y Canadá.
La medalla de oro fue para Gran Bretaña (Chijindu Ujah, Adam Gemili, Daniel Talbot y Nethaneel Mitchell-Blake), que con un tiempo de 37s47/100 batió al favorito, Estados Unidos (37s52/100); mientras Bolt yacía en el piso con las manos sobre su cabeza. y Japón logró la presea de bronce con 38s04/100.
Por la mañana, Bolt ubicó a su país en la final de la posta 4x100 al ganar su serie con un tiempo de 37s.95/100 porque cuando recibió el testimonio para encarar el último tramo de la prueba, su equipo estaba en desventaja y terminó cruzando la meta en el primer lugar.
“Fue duro para mí, pero la energía que me dio el público fue espectacular y estoy feliz”, dijo el multicampeón, tras recibir una enorme ovación del Estadio Olímpico.
Estados Unidos ganó la otra eliminatoria con un mejor registro (37s.70/100), por lo que Bolt y Justin Gatlin volvieron a encontrarse en la final una semana después de que el neoyorquino le arruinara la despedida en la emblemática prueba de los 100 metros.
Jamaica dominó la posta 4x100 desde 2008 y contó oros desde 2009 porque la medalla de los Juegos Olímpicos de Beijing le fue retirada debido a un doping de Nesta Carter.
Bolt creyó siempre en su leyenda. En su capacidad para crearla, que nunca le había fallado, hasta que el último día sucumbió a la vida real, a las leyes de la fisiología y de la tensión de los músculos y del equilibrio roto entre su glúteo máximo y sus semitendinosos y semimembranosos de la parte trasera del muslo. Por eso, porque su imaginación siempre se había convertido en realidad, decidió que para su despedida, para correr sus últimas carreras en Londres no necesitaría entrenar más que unas semanas. El resto lo haría su clase, su talento único, pero no alcanzó.
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