En plena madrugada de ayer, un jubilado de 75 años se despertó para ir al baño de su casa. Cuando volvía a su cama, donde dormía su esposa, se estremeció al escuchar tres fuertes golpes secos en el frente de su domicilio de Ringuelet.
Quizá suponiendo que esos ruidos provenían de la calle, decidió acostarse.
Pero cuando se disponía a apagar la luz del velador se topó en su habitación con quienes -supo luego- habían provocado esos estampidos al abrir a patadas la puerta de calle de la vivienda que tiene este matrimonio de jubilados en 512 entre 8 y 9.
MIEDO EXTREMO
Ayer a la tarde, ya más calmo pero con la angustia que le dejó haber padecido junto a su mujer un episodio traumático en su propia casa, Enrique Maciel (75) le contó a este diario que el asalto se consumó a las 3.30 de la mañana.
“Cuando vi a estos dos delincuentes en mi habitación no lo podía creer. Uno estaba encapuchado y el otro con la cara descubierta”, recordó el hombre.
No tardó entonces en llegar lo que fue el momento más dramático que le tocó vivir a la pareja de jubilados.
El propio Maciel reveló que “uno de los ladrones me apoyó un revólver en la cabeza estando yo acostado. Mi mujer se asustó muchísimo y le gritó al delincuente `dejalo, dejalo`”, tras lo cual les prometió entregarles el dinero que buscaban y no dejaban de pedir a gritos.
Contó Maciel que su esposa “les entregó la única plata que teníamos, 8.000 pesos que tenía en una cartera, que habíamos cobrado entre nuestras jubilaciones”.
Allegados a la investigación dejaron trascender que los delincuentes también sustrajeron algunas joyas
En medio del atraco Maciel recibió un fuerte culatazo en la cabeza que, por suerte, no requirió asistencia médica.
La de ayer no fue la única vez que este matrimonio sufrió un hecho de inseguridad. Maciel recordó que “hace cinco años se metieron ladrones en el garaje de casa, me pegaron culatazos en la cara y en la cabeza y me provocaron una fisura en un pómulo. Mi esposa gritó, escuchó un vecino y escaparon sin robar”.
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