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Todo lo que necesitan los jóvenes aventureros para visitar el Sudeste Asiático

Su tentadora mezcla de volcanes, selvas tropicales, campos de arroz, playas y arrecifes de coral hace de esta región una de las más estimulantes y accesibles para los viajeros

Puesta de sol en Maya Bay, Koh Phi Phi, Tailandia

Bote-taxis en las Islas Phi Phi, Tailandia

Víspera de Año Nuevo en Boracay, Filipinas

Tuk-tuks en El Nido, Filipinas

Delfina Kam
delfinakam@eldia.com
instagram: @delfikam

En la edición anterior sobre el Sudeste Asiático (SEA) se exploró la ubicación y clima de la región, el mejor tiempo para viajar a cada país y los preparativos esenciales previos a realizar una visita a estos lugares paradisíacos que atraen a tantos turistas, entre ellos, muchos argentinos.

PASAJES

El pasaje suele ser el desembolso más grande en un viaje, pero existen formas de conseguir vuelos baratos, incluso con las grandes compañías. Cuando se tiene un destino en mente, lo que se debe hacer es consultar qué aerolíneas viajan a dicho destino, para luego afiliarse a aquellas aerolíneas y recibir los beneficios y promociones por mail.

“Los pasajes Buenos Aires –Bangkok, viajando después de Navidad y volviendo a fines de enero estaban 2.700 dólares. Finalmente nos llegó una oferta de Emirates que viajando desde agosto y hasta el 12 de diciembre salía alrededor de 1.150 dólares. Ese 57% que nos ahorramos en el pasaje, saliendo el 12 de diciembre, lo invertimos en el mismo viaje, agregando otros países al recorrido y pegando la vuelta en febrero”, nos cuenta Clara, que viajó con dos amigas el último verano.

Los vuelos tanto internos como entre países se pueden sacar con anticipación, ya que en algunas fechas es más difícil conseguir pasajes a último momento, como ser en Koh Phangan cerca del día de la Full Moon Party, o cerca de las fiestas en Filipinas ya que es un país extremadamente católico, o bien por tratarse de vuelos internacionales.

Una de las aerolíneas más utilizadas para estos vuelos es AirAsia, una compañía low cost que suele tener los mejores precios. Luego de los pasajes, estos vuelos son el segundo desembolso más grande del viaje.

“Pagamos 900 dólares por 8 vuelos internos o entre países, casi todos con AirAsia” cuenta Clara, que dice también: “La verdad es que nunca salen en hora y a veces las turbulencias eran fuertes, pero no tuvimos mayores inconvenientes porque siempre hay transporte disponible desde el aeropuerto y mismo los hoteles que ofrecen transfers están ya acostumbrados a las demoras. Hay que tener en cuenta que allá son más lentos y menos puntuales que los argentinos, salvo a la hora de pasar a buscarte para hacer un tour, entonces llegan 30 minutos antes y ¡no se te ocurra hacerlos esperar!”.

HOTELES

¿Reservar o no reservar? He aquí la cuestión… La realidad es que no hay una fórmula correcta, eso dependerá del tipo de viaje, la época, o el tipo de viajero que uno es.

Hay personas que prefieren llegar a los destinos sin un plan concreto, explorando allí mismo, y otros se sienten más tranquilos con las reservas ya en lugar e incluso muchas veces ya pagadas.

Aún si se visita sin reservas es recomendable saber ubicarse respecto de dónde conviene alojarse, ya que al bajar en los distintos puertos y aeropuertos muchas veces se toman taxis o vans al destino final. “Nosotras fuimos con todo pago salvo alguna reserva que se podía cancelar hasta el día del check-in y excepto un par de noches que habíamos dejado para ver qué queríamos hacer. Nos pasó que cuando llegamos a Bali nos estábamos quedando en un hotel 4 estrellas pero estábamos en Seminyak, muy cerca de Kuta, que tiene las peores playas porque están llenas de basura. Estar en Uluwatu es mejor porque allí están las playas de surf y a la noche tiene uno de los mejores bares de la zona: Single Fin.”, cuenta María Emilia de su visita a la isla más popular de Indonesia.

Otras personas, al momento de planear un viaje, están más influenciadas por la inmensa cantidad de información disponible en Internet. Ya sea desde una foto que llamó la atención en Instagram, lo cual despertó un interés por el lugar donde fue tomada, o sea por cualquier otra infinidad de recursos, como los blogs de viajeros, las guías turísticas mundialmente reconocidas como Frommer’s, o páginas de turismo del mismo lugar que se visitará.

La mejor manera de reservar es investigar en sitios como Trivago que muestra los precios más baratos, comparando incluso con el mismo portal del hotel, que generalmente suele ser la opción más barata, ya que no existen comisiones. Es conveniente mirar los ratings de los hoteles de acuerdo a los huéspedes que se han alojado allí, y las puntuaciones que les han dado. Dentro de las categorías, una de las más importantes es la ubicación, clave siempre al viajar.

Una vez en el destino es posible conseguir buen hospedaje a precios bajos. “¡Hay de todo! Especialmente si viajás entre países que están en distintas temporadas. Al pasar de Indonesia, donde era temporada baja por las lluvias y conseguíamos hoteles de 4 y 5 estrellas por 30 dólares por noche por persona, no podíamos creer lo que nos pedían por una choza de paja bien ubicada en Koh Phi Phi donde era temporada alta. También hay hostels desde 2 dólares por noche por persona u hoteles de 2 y 3 estrellas por 8 dólares”, cuenta María Emilia.

EQUIPAJE

A la hora de armar la valija lo principal a tener en cuenta es la comodidad y peso de la misma con respecto a cuánto la vamos a tener que cargar durante el viaje. Si se va cambiando de isla, ciudad o país cada pocos días, entonces la regla será: cuanto más chico más cómodo. Es importante saber que incluso para viajes largos de 30 ó 60 días no hace falta llevar más ropa que la que se llevaría para un viaje de 1 ó 2 semanas. Algunos llevan jabón blanco para lavar las prendas, otros usan alguna de las innumerables lavanderías que hay por todo el Sudeste Asiático y que suelen tener las prendas listas en 24 horas por menos de 1 dólar el kilo.

Por eso no es extraño que existan tantos viajeros que al visitar este rincón del mundo optan por la vía mochilera, haciéndolo principalmente por una cuestión de comodidad y ahorrando de paso unos pesos en las aerolíneas low-cost por no tener equipaje para despachar.

Los carry on son otra opción muy interesante, ya que existen los que tienen un cierre interno u otro mecanismo, lo cual los hace expandibles de necesitarlo, pero a la vez son más compactos y fáciles de trasladar que una valija, lo cual probará ser cierto cuando haya que subir muchas escaleras, arrastrar las valijas por la arena o por calles de tierra luego de una fuerte lluvia, o al tener que subirla y bajarla de un bote al romper de las olas.

A diferencia de muchas de las aerolíneas low cost europeas, las reglas por las que se rigen las low cost asiáticas, entre otras AirAsia, son:

Para los que viajan en grupo, el peso de las valijas suele distribuirse entre la cantidad de las mismas, por lo que si alguien se excedió por ejemplo 5 kilos, pero las otras valijas lo compensan, no harán reacomodar ese peso. Sí lo harán cuando el peso total del grupo se exceda de la cantidad máxima permitida por valija.

No pesan el equipaje de mano, lo cual implica que, aún cargando 20 kilos en la espalda o en el carry on, no se deberá pagar por ellos al no despachar. Es en esos momentos que algunos grupos dividen los gastos de un único equipaje a despachar, el cual contendrá todos los productos de baño y demás productos que no pueden subirse a la cabina. Otra posibilidad, y la opción más “gasolera”, es conseguir los productos en envases o frascos con un contenido igual o menor a 100 mililitros, con lo cual se pueden subir a cabina en el equipaje de mano. Aún así, según las normas de seguridad, los envases deben encontrarse dentro de una bolsa plástica de 18 cm x 20 cm, de la cual solo puede haber una por pasajero. “Salvo por alguna que otra botella de agua, nunca nos dijeron nada de los shampoos, jabones, protectores y cremas que llevábamos. Con la regla del envase chico nunca despachamos una valija” comenta Alejandro.

Los factores climáticos son importantes también a la hora de pensar qué tipo de equipaje llevar, ya que dependiendo del tipo de transporte que se utilice una vez allí, las valijas pueden quedar expuestas a los elementos. Muchos de los traslados entre islas se hacen en botes, y cuando la marea está alta quizá se debe cargar el equipaje para evitar su contacto con el agua. Esto lo puede hacer uno mismo, de otro modo los locales asistirán a cambio de una propina.

En varias ocasiones es necesario caminar desde el puerto de arribo hasta el hotel por arena y calles de tierra, como las de las Islas Gili, que se vuelven barro con las lluvias tropicales, dificultando el traslado con equipaje pesado sobre ruedas. La peculiaridad de estas tres famosas islas, ubicadas cerca de la costa de Lombok en Indonesia, es que las mismas no permiten ningún tipo de transporte motorizado, por lo que entonces tanto los locales como los turistas dependen de las bicicletas o de los carros tirados por burros o caballos, conocidos allí como ‘cidomos’.

Independientemente del momento en que se visite el Sudeste Asiático, una campera de lluvia o piloto liviano será necesario en los destinos que tengan climas especialmente tropicales, como por ejemplo Indonesia o Filipinas. Allí se pueden comprar los famosos ponchos, moda que todos los locales lucen ni bien comienzan a caer las gotas, particularmente aquellos que se trasladan en motocicletas, un medio de transporte sumamente utilizado en la región. En esos lugares más proclives a las precipitaciones también es conveniente llevar toallas de microfibra, ya que las mismas, a diferencia de pareos o toallas regulares, secan rápido, lo cual evitará olor a humedad de la prenda. “No sólo me llevé las clásicas sandalias de Adidas, que después de mojarlas no secaban más por el nivel de humedad, si no que ¡también llevé pareo! Después de dos días todo tenía un olor terrible, así que tuve que tirarlos. Yo recomiendo ojotas comunes y corrientes porque si las mojás no pasa nada”, dice Lucila.

Otro artículo indispensable son los calzados para agua, los cuales se pueden comprar allí mismo en la mayoría de los destinos. Muchas de las playas del SEA tienen formaciones rocosas, y debajo del agua las piedras y corales pueden ser peligrosos, produciendo heridas que en su mayoría deberán ser tratadas por posibles infecciones. “El segundo día del viaje me metí al mar en una playa de Bali descalzo y me corté el pie con conchillas. Después de un día de casi no poder caminar tuve que ir a un centro médico a que me desinfectaran y removieran restos de conchilla”, cuenta Andrés de su experiencia. “Durante una excursión en El Nido, Filipinas, pisé un erizo debajo del agua. No sólo fue un dolor terrible, si no que los guías me dijeron que debía buscar atención médica porque si bien la mayoría de los erizos no son venenosos, siempre existe el riesgo de infección si no se trata bien la herida”, cuenta también Ana.

TRANSPORTE

El principal medio de transporte de los locales en la mayoría de los países del Sudeste Asiático son las motocicletas. Muchos turistas eligen alquilar este medio de transporte al viajar allí, independientemente del nivel de experiencia que tengan, por lo que son también muchos los casos de viajeros que han sufrido accidentes, tanto menores como de mayores consecuencias, ya que algunas regiones son más complicadas de transitar, como es el caso de la zona de Uluwatu en Bali, Indonesia, donde ha habido incontables accidentes en sus empinadas y repetidas curvas.

El alquiler de autos también es una opción viable. Las grandes compañías, como Avis y Hertz, prestan sus servicios allí. También se puede optar por compañías locales. “Decidimos alquilar auto en Seminyak (Bali, Indonesia) porque no sabíamos andar en moto. Encontramos un lote de autos cerca del hotel. No nos pidieron ni registro ni pasaporte. Sólo nos pidieron los datos del conductor y el lugar donde nos hospedábamos. Nos salió menos de 20 dolares por día y medio, aunque era un auto viejo y peligraba en cada subida”, recuerda Martín, “El tránsito en Bali es una locura, las motos están por todos lados y encima se maneja del otro lado, como en Inglaterra, así que tuvimos que estar muy atentos”.

Los taxis funcionan en la mayoría de las ciudades e islas, y la discusión del precio siempre es bienvenida, al igual que en todos los otros medios de transporte, ya que los locales suelen ser adeptos en el regateo, salvo que se trate de taxis medidos. Muchas veces los taxistas prestan servicios de guía, y estableciendo un precio con anterioridad, llevan a los turistas a distintas atracciones durante uno o más días, e incluso en ocasiones los acompañan, aportando coloridos datos e interesante información.

Otro medio de transporte muy popular en la zona son los famosos `Tuk-Tuk´, los cuales generalmente constan de tres ruedas y una cabina con capacidad para dos o tres personas.

Para viajar entre ciudades generalmente se utilizan los transfers. Estas camionetas o vans pueden solicitarse en el hotel donde se hospeda el viajero, y ofrecen servicio tanto privado como compartido.

El medio más utilizado para viajar entre islas o dentro de las mismas son los barcos o ferrys. Los bote-taxis funcionan sin reserva previa, como se utilizaría un taxi común en tierra. Sin embargo, los ferrys por lo general necesitan reserva, aunque dependiendo la época en que se visite, en especial si se trata de la temporada baja, se pueden conseguir pasajes al momento de llegar al puerto.

CAMBIO

A excepción del dólar de Singapur, el ringgit de Malasia y el dólar de Hong Kong, que han permanecido estables, todas las otras monedas nacionales del Sudeste Asiático siguen fluctuando, por lo que antes de hacer un presupuesto tomando como referencia cifras citadas aquí, es conveniente chequear el estado actual de cada moneda.

Las tarjetas de crédito se pueden utilizar, pero a discreción del viajero, ya que existen muchos casos de fraude en la zona al utilizar este medio para pagar por hoteles, restaurantes, tours, etc. A su vez, hay muchas regiones rurales que no aceptan tarjetas, únicamente efectivo, y generalmente de la moneda local.

La mayoría de los puertos de arribo tienen stands de cambio abiertos las 24 horas. La regla general es: es más caro cambiar en el aeropuerto. Esto sigue siendo cierto. Sin embargo, al llegar a un nuevo país es conveniente cambiar una cantidad modesta de dinero en la moneda local que se podrá usar para pagar taxis, comida, propinas, tours, etc., hasta hallar una casa de cambio (cosa que a veces resulta más complicado cuando se trata de regiones más rurales).

En la mayoría de los países del SEA las casas de cambio no aceptan billetes serie B de 100 dólares, y como es habitual, se cobra una mayor comisión por cambiar billetes de 20 ó 50 dólares.

Algunos de los países del Sudeste Asiático utilizan el dólar americano como moneda de facto, principalmente Laos, Vietnam y Camboya, y el resto tiene su propia moneda nacional.

Una de las aerolíneas más utilizadas en la región es AirAsia, una compañía low cost

Los factores climáticos son importantes también a la hora de pensar el equipaje

Tres artículos indispensables: campera de lluvia, toalla de microfibra y calzado para agua

 

 

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