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Crean una unidad especial para prevenir incidentes violentos en funerales narcos

Desde los tiros que hirieron a Sdrech en la recordada “despedida” a “Sopapita” Merlo, en 1996, sucedieron muchos casos

Crean una unidad especial para prevenir incidentes violentos en funerales narcos

Cortejo de un ladrón abatido por la policía en Tucumán, en 2018 / web

22 de Octubre de 2019 | 01:30
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A Néstor Merlo sus vecinos lo apodaron “Sopapita” porque -decían en el barrio- era “flaco y chupaba”. Adicto a la cocaína, le endilgaban infinidad de asaltos y varios homicidios en la carrera delictiva que arrancó con no más de 14 años, entre ellos dos de policías. El 10 de mayo de 1996 fue asesinado por un kiosquero al que quiso robarle en su casa de la localidad bonaerense de Villa Pineral (partido de Tres de Febrero). Con alrededor de 20 años, había entrado ahí con un revólver, una pistola y su novia, Fanny Silva, que corrió la misma suerte que él. Cuenta la historia que la pareja fue en busca de cocaína, pero se encontró con el comerciante Pedro Ruiz, de nacionalidad boliviana, dispuesto a defenderse con una maza de albañil de dos kilos. Los alcanzó cuando se disponían a huir de la vivienda.

“Sopapita” era el líder de la llamada “banda de los paraguayos”, que tenía en jaque a los comerciantes de la zona con sus robos y, como era de esperar, atacó a tiros la casa del quiosquero a modo de revancha. En esa balacera, el legendario periodista de policiales Enrique Sdrech recibió un tiro en un el codo izquierdo, pero la cosa no terminó ahí: antes del entierro, al que fueron más de 100 personas entre familiares y amigos de la pareja, numerosos habitantes de la villa El Mercado y cómplices de “Sopapita” velaron su cadáver y luego lo despidieron con casi un centenar de disparos al aire en Villa Pineral, sin que la policía pudiera intervenir en esa “ceremonia” en la que no faltaron amenazas al periodismo.

Desde entonces, incidentes como aquellos se repitieron en distintos momentos y lugares. Pasó en marzo de este año en la Villa Zavaleta, en el barrio porteño de Barracas, como “homenaje” a un menor de 16 años que murió a balazos cuando quiso asaltar al médico Ernesto Crescenti (65), en Parque Chacabuco. Y 9 de este mes en el cementerio de Zamora, donde decenas de personas que circulaban en más de 20 motos y autos en una caravana fúnebre para despedir a un muchacho fallecido en un accidente de tránsito, cometieron robos y desmanes en su camino. Eso si, los velatorios tumberos no son nuevos ni exclusivos de Argentina; de hecho, desde hace décadas aparecen en películas, series, videoclips y documentales de todo el mundo.

Pues bien, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, creó una unidad conformada por distintas fuerzas federales de seguridad para “prevenir y reprimir” posibles delitos que se cometan en los funerales vinculados al narcotráfico, según la resolución 906/2019 publicada ayer en el Boletín Oficial.

Se trata de la Unidad Preventiva de Análisis para Funerales de Alto Riesgo Social vinculados al Narcotráfico, que tendrá como objetivo “neutralizar de manera oportuna y eficaz” los delitos que se cometen durante velatorios, cortejos fúnebres e inhumaciones de integrantes de bandas delictivas vinculadas a la venta de drogas. La funcionaria remarcó que no es “una cosa burocrática” sino una “unidad especial” para que el personal de seguridad actúe a fin de “evitar este tipo de funerales, que son un espectáculo que dan la idea de que el Estado no tiene control sobre la situación, y que son capaces de hacer cualquier cosa, como salir a los tiros a despedir a una persona”.

Así lo expresó en declaraciones formuladas a Radio La Red, en las que recordó que en el último tiempo hubo “tres o cuatro” episodios de estas características”.

“Hemos creado una unidad de análisis para que cuando muere alguien que está ligado a estas bandas de narcotráfico tome contacto con la policía local y también con las fuerzas federales, para evitar este tipo de funerales”, explicó la ministra. En este contexto, precisó que “la unidad especial es simplemente un equipo que está atento a quienes puedan haber muerto ligados a este tipo de grupos para, inmediatamente, armar una prevención en ese funeral”, y aclaró que esta nueva área se sostendrá con la dotación de personal actual. La Unidad tendrá como funciones “determinar la vinculación del contexto con el narcotráfico; establecer un flujo de información para determinar nivel de riesgo y crear una matriz de riesgo de valoración de impacto”.

 

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