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Paisajes de ensueño

Bosques exuberantes, lagos glaciares y pueblos de cuento hacen de la Selva Negra uno de los destinos más apreciados de Alemania. La ruta del vino, los balnearios y los deportes de montaña son solo algunas de sus atracciones...

Paisajes de ensueño

La puerta suaba, “Schwabentor”, fotografiada desde una posición alta

14 de Noviembre de 2019 | 06:05
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La Selva Negra no es realmente una selva y tampoco es negra sino verde, muy verde. Pero esta región montañosa está cubierta por unos bosques tan densos que, desde lejos, parecen casi negros. Se ubica en el suroeste de Alemania, en el estado de Baden-Wurtemberg, y tiene una extensión de más de 11.100 km2.

“La Selva Negra es una experiencia única: viñedos soleados y densos bosques se alternan con paisajes fluviales, barrancos escarpados, amplios valles y 321 encantadores pueblos e idílicas ciudades en el rincón “gourmet” más bello de Alemania”, señala la Oficina de Turismo de la Selva Negra.

UNA IMAGEN DIFERENTE EN CADA ESTACIÓN

Esta región alemana se transforma con las estaciones del año y reserva encantos diferentes para cada una de ellas.

“Una época especialmente bella es desde mayo hasta finales de octubre, en la que se puede hacer senderismo y rutas en bicicleta y, además, hay fiestas tradicionales por toda la Selva Negra.

En invierno el paisaje se tiñe de blanco e invita a los esquiadores a disfrutar de sus cientos de kilómetros de pistas de esquí. Pero la Selva Negra también es el lugar de Alemania al que antes llega la primavera.

Mientras que el monte Feldberg, el pico más alto de la región, a menudo se puede esquiar hasta principios de abril, las flores primaverales ya se están abriendo en las zonas vinícolas de Markgräflerland y Kaiserstuhl (cerca de Friburgo)”, subrayan desde la Oficina de Turismo.

Friburgo está considerada la capital de la Selva Negra y es, además, la ciudad más soleada de Alemania.

Su principal monumento es la catedral y a su alrededor se celebra todas las mañanas, de lunes a sábado, un colorido y animado mercado.

Dando un paseo por la ciudad, es fácil encontrar los llamados riachuelos de Friburgo, unos canales de agua cristalina que surcan las calles del centro histórico.

Un trayecto de unos 38 kilómetros separa Friburgo del Europa Park, el parque de atracciones más grande de Alemania, que está situado en la pequeña ciudad de Rust, muy cerca de la frontera con Francia.

Está dividido en distintas áreas temáticas dedicadas a los diferentes países europeos y cuenta con más de 100 atracciones, entre las que destacan sus espectaculares montañas rusas. Es un espacio de diversión para toda la familia que cada año recibe a más de cinco millones de visitantes.

NATURALEZA Y DEPORTE

Un parque bien distinto es el Parque Nacional de la Selva Negra, que se encuentra al oeste de Baden-Wurtemberg, entre Karlsruhe y Friburgo y abarca unas 10.000 hectáreas.

En él se puede disfrutar de la naturaleza salvaje haciendo senderismo o mediante visitas guiadas por los guardabosques que, según explican desde la Oficina de Turismo, también son adecuadas para los niños.

Otro gran atractivo de la Selva Negra son sus lagos. El Schluchsee es el más grande de la zona y ofrece una gran cantidad de opciones para practicar deportes acuáticos.

Junto a él se ubica la ciudad balneario del mismo nombre, un lugar donde relajarse tras haber disfrutado de las actividades acuáticas y de la naturaleza.

A unos 25 kilómetros hacia el norte está el lago Titisee en el que se puede nadar, dar un paseo en barca, hacer senderismo por los alrededores o aprovechar para comprar algún producto típico de la zona.

Durante el invierno, el lago se congela y, en ocasiones, incluso es posible patinar sobre él. En las inmediaciones del lago se puede practicar esquí. Además, allí se encuentra el Hochfirst, el trampolín natural de saltos de esquí más grande de Alemania.

A poco más de 20 kilómetros del lago está el monte Feldberg, que con sus 1493 metros es el más alto de la región.

Las vistas desde el mirador de su torre panorámica situada en la cima son impresionantes. De hecho, desde allí se pueden divisar los montes Vosgos en Francia e, incluso, los Alpes suizos. Hasta la torre Feldberg se puede llegar haciendo senderismo o en teleférico.

La Selva Negra es territorio de montañas, pero no son montañas de gran altura. De hecho, es la cadena montañosa baja más grande de Alemania. Es un entorno ideal para los ciclistas, también para aquellos que viajen con niños pues hay numerosos carriles-bici familiares.

RUTAS, GASTRONOMÍA Y RELAX

Ni siquiera los menos entrenados tienen que renunciar a esta experiencia ya que hay dispersas por la zona más de 200 estaciones en las que alquilar bicicletas eléctricas y cargar las baterías.

Otra manera de disfrutar de los parajes de la Selva Negra es hacerlo a pie. “Para los senderistas amantes de la buena vida, están los ‘Senderos para disfrutar en la Selva Negra’”, indica desde Turismo.

“En la actualidad hay 44 Senderos Premium certificados, que tienen entre 6 y 18 kilómetros de longitud cada uno y que han sido galardonados con el sello de calidad regional. Dicho sello lo reciben las rutas que ofrecen placeres culinarios o culturales especiales”, matiza la Oficina de Turismo de la Selva Negra.

No en vano, esta región de Alemania, muy conocida por su impresionante naturaleza, tiene otros muchos atractivos. Uno de ellos es su gastronomía.

Su buque insignia es la tradicional tarta de cerezas Selva Negra. De hecho, este postre es el producto alemán más exportado, más incluso que los automóviles.

Otro producto muy apreciado por estas tierras es el vino. “Más del 80% de los vinos badenses proceden del borde occidental de la Selva Negra.

Es un placer degustarlos en las bodegas de la zona donde, además, se celebran fiestas del vino en verano y en otoño.

Se puede explorar la región vinícola de la Selva Negra en coche, en bicicleta o a pie a lo largo de la Badische Weinstrasse (la ruta del vino badense)”, detallan desde la Oficina de Turismo de la Selva Negra.

Otra ruta a tener en cuenta es la de los relojes de cuco, que se llevan fabricando en esta región desde el siglo XVIII. El recorrido tiene unos 320 kilómetros a través de bonitos paisajes, pueblos tradicionales, museos y otros lugares de interés centrados en la tradición relojera.

Se trata de una ruta circular, sin un punto fijo de partida ni una dirección determinada, a la que se accede por la carretera A5 Karlsruhe-Basilea (salida Freiburg-Nord) o por la A81 Stuttgart-Singen (salida Villingen-Schwenningen).

La ruta de los relojes incluye más de una veintena de pueblos. En el trayecto entre Triberg y Schönberg se encuentra el reloj de cuco más grande del mundo que, con sus más de 15 metros de altura, ha sido inscrito en el libro Guinness de los récords.

Tras haber explorado los parajes naturales de la Selva Negra, disfrutado de su cultura y saboreado su gastronomía, llega el momento de relajarse. Para ello Baden-Baden, donde los baños termales son casi una religión, es un destino inmejorable.

Sus dos balnearios más famosos son la moderna terma Caracalla y la histórica Friedrichsbad. Allí, entre burbujas, agua caliente y masajes, decirle adiós o hasta pronto a la Selva Negra duele un poco menos.

 

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Multimedia

La puerta suaba, “Schwabentor”, fotografiada desde una posición alta

Una de las cascadas de Triberg en la Selva Negra, en la localidad de Triberg

Una vista general de Baden Baden

Lago Schluchsee

Lago Titisee

Una de las muchas cascadas de agua que existen en la zona de la Selva Negra

Una montaña rusa en el Europa Park

Practicando el esquí en Feldberg, Alemania

Las torres del monasterio de San Pedro en la Selva Negra, cerca de Friburgo

Exterior del reloj de cucú más grande del mundo en Eble Clock Park, en Triberg, Alemania

Esta región alemana se transforma con las estaciones del año y reserva encantos diferentes para cada una de ellas

La Selva Negra es una zona ideal para practicar

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