Cinco pibes en un auto viejo que, tal vez, se asustan y aceleran ante un control policial. Dos desaforados policías que salen, a los tiros, a perseguirlos. Choque y muerte. Cuatro muertos -tres de ellos de entre 13 y 14 años- y una piba de 13 luchando por su vida desde la cama de un hospital. No puede ser peor.
En el medio de tanta sin razón, otra vez la Policía, o la Bonaerense a secas, con hombres que intentan disfrazar, esconder, mentir y evadir sus culpas.
¿Quién explica esta tragedia? ¿Dónde quedan los discursos del entrenamiento, del profesionalismo y del nuevo paradigma policial? Lo ocurrido en San Miguel del Monte es hoy la patética representación del fracaso de esos discursos oficiales.
La Justicia se encargará de castigar a los culpables de la imperdonable tragedia de San Miguel del Monte. La sociedad, en tanto, debería ampliar el horizonte para encontrar no solo culpables, sino también responsables.
SUSCRIBITE a esta promo especial