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ANÁLISIS

Un tsunami post PASO y el puente de la gobernabilidad

Un tsunami post PASO y el puente de la gobernabilidad

Por AMÍLCAR COLLANTE (*)

@AmilcarCollante

El resultado electoral aplastante por 15 puntos a favor de la fórmula Fernández-Fernández el domingo pasado, no estaba en ningún número de las encuestas. Esto generó un tsunami en los mercados financieros: el dólar subió de $45 a $60, las acciones argentinas perdieron más de 50% en dólares y el riesgo país voló a casi 2.000 puntos básicos.

La reacción del Gobierno, lejos de calmar al mercado, retroalimentó la tendencia negativa. El lunes, en conferencia prensa, Mauricio Macri siguió hablando como candidato con un discurso que mezcló negación (del resultado electoral) y enojo con propios y ajenos.

No quería asumir que hay altas chances de entrar en un período de transición política. Asimismo, el candidato Alberto Fernández no tenía incentivos a aclarar cuestiones respecto a su equipo económico y medidas probables que podría tomar si es electo como Presidente. Quedaron mal alineados los incentivos tras la “encuesta PASO”, creando una mayor inestabilidad financiera que impactará fuertemente en la economía real.

Ese tire y afloje entre Fernández y Macri, mostró que no se tenía en cuenta la gravedad de la situación. El día lunes, en el sistema bancario hubo una no renovación de depósitos a plazo fijo-sector privado- por 44 mil millones de pesos. Y los depósitos en caja de ahorro habían caído alrededor de 600 millones de dólares. Los riesgos de que la huida del peso se transforme en una corrida bancaria fueron subestimados.

Pasado el miércoles, con algo más de tranquilidad y después de haber dialogado ambos candidatos, el dólar comenzó a estabilizarse. El Banco Central utilizó el herramental disponible para hacer una intervención más fuerte en el mercado. Y el jueves y viernes el dólar cerró a la baja, terminando en $57 para el mayorista y $58,1 pesos para el segmento minorista.

La reacción del Gobierno, lejos de calmar al mercado, retroalimentó la tendencia negativa

 

Aunque el daño ya está hecho, lo importante es que esta estabilización cambiaria perdure y que no haya un nuevo round cambiario. Porque generaría más aceleración de la tasa de inflación y profundizaría aún más la recesión que vive el país.

Antes que los paquetes de medidas que podría usar el gobierno para paliar la situación, como el congelamiento de naftas y de los créditos hipotecarios UVA, de reducción a cero del IVA en alimentos de la canasta básica y algunas políticas de ingreso para devolver algo de poder de compra a los argentinos, es primordial estabilizar la cuestión cambiaria. Sin eso, el resto de las medidas quedan en segundo o tercer plano. Los riesgos de no estabilizar son mucho mayores que la aplicación de cualquiera de estas medidas.

Por ello, el puente entre Macri y Alberto Fernández en la cuestión de gobernabilidad pasa por el Banco Central. Y Guido Sandleris toma un mayor protagonismo. Su rol es clave.

Tiene la difícil tarea de intentar cuidar las reservas y estabilizar el tipo de cambio al mismo tiempo. Debe minimizar la sangría de reservas intentando tener el tipo de cambio lo más calmado posible, ya que los dólares que Argentina destine a intervenir en el mercado de cambios van a faltar para pagar la deuda. Con ello, el programa financiero y de deuda de corto plazo que tiene que renovar, no cierra. Y subirá el riesgo país.

Por otro lado, cualquier salto cambiario nuevo sería muy grave en términos de inflación. Se perdería referencia de los precios y obviamente Argentina ya no estaría en una recesión de 2 años, sino que entraría en el año 2020 con una economía muy deprimida, inflación altísima y difícil de manejar en términos políticos.

Entonces el puente de gobernabilidad está en el Banco Central. A mi entender, las últimas medidas de corte electoral tienen un cálculo subestimado del costo fiscal por parte del Gobierno. Y deberían llegar en otras condiciones de mayor estabilidad. El Gobierno está corriendo detrás de los eventos y Alberto Fernández se cubre en que es solo un candidato y no muestra sus cartas.

Ambas partes tienen que abrir negociaciones, incluyendo al FMI (actor ausente por ahora) y diseñar una transición lo más ordenada posible. Empezando por como actuará el Central en las próximas semanas.

 

(*)Economista UNLP

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